Reseñas

Hotel Costa Atlantis. Una historia de nunca acabar

Tomás Fernández García

Hotel Costa Atlantis. Una historia de nunca acabar

Ehquidad: La Revista Internacional de Políticas de Bienestar y Trabajo Social, núm. 26, pp. 293-295, 2026

Asociación Internacional de Ciencias Sociales y Trabajo Social

Fernández García Tomás. Colección: Relatos. 2026. Madrid. Ehquidad Editorial. 116pp.. 979-13-992433-0-7

Reseña realizada por María Teresa Miranda Vázquez

El relato “Hotel Costa Atlantis. Una historia de nunca acabar” constituye una incursión singular en el ámbito literario por parte del profesor Tomás Fernández García, reconocido autor de diversos libros en el campo del estado del bienestar, los servicios sociales y la intervención en trabajo social. Acostumbrado a un registro académico, analítico y centrado en la comprensión de las dinámicas sociales, el autor da un giro significativo hacia la escritura de semi-ficción, sin abandonar la profundidad humana y ética que caracteriza su trayectoria intelectual.

Desde sus primeras páginas, el texto se presenta como una narración impregnada de sensibilidad, en la que la experiencia cotidiana se transforma en materia literaria. Ambientado en el Hotel Melia Costa Atlantis, en el Puerto de la Cruz (Tenerife), narra la estancia —y posterior regreso— de dos personajes que, lejos de limitarse a ser turistas, se convierten en observadores atentos de las relaciones humanas que se tejen en ese espacio.

Uno de los aspectos más destacables del relato es su capacidad para dignificar el trabajo invisible. A través de una prosa detallada, construye un homenaje a los trabajadores del hotel: directivos, recepcionistas, camareros, servicio técnico, personal de limpieza o cocina. Lejos de ser figuras secundarias, estos personajes adquieren una centralidad ética, encarnando valores como la profesionalidad, la empatía, la hospitalidad y el cuidado del otro. En este sentido, puede observarse una clara continuidad con la mirada propia del trabajo social, donde la atención a los ciudadanos suele ocupar un lugar central.

La estructura dividida en varias partes, permite acompañar la evolución emocional de sus protagonistas: desde ese primer viaje que es presentado como un descubrimiento, hasta el regreso como reconocimiento, y finalmente, la estancia prolongada que nos introduce hacia una dimensión más reflexiva, donde la experiencia se interioriza y adquiere sentido. Este progresivo desplazamiento desde lo externo hacia lo interno es uno de los logros relevantes del libro.

Asimismo, el relato trasciende de una mera descripción de una estancia turística para adentrarse en cuestiones de mayor calado: la memoria, el desarraigo, la migración, la soledad o la necesidad de reconocimiento. Especialmente significativo resulta el tratamiento del fenómeno migratorio, que aparece de forma sutil a través de las historias de los trabajadores del hotel, muchos de ellos procedentes de distintos países, estableciéndose un diálogo implícito entre pasado y presente, recordando que España también fue, en otros momentos históricos, un país de emigrantes.

Desde el punto de vista del estilo, la obra se caracteriza por una prosa cuidada, de ritmo reflexivo, con una clara vocación sugerente. El lenguaje, a medio camino entre lo narrativo y lo lírico, contribuye a generar una atmósfera de calma y contemplación que envuelve al lector, formando parte de una apuesta consciente por una escritura que prioriza la experiencia sobre la acción.

Otro elemento destacable es la dimensión literaria del texto. En un momento clave, uno de los protagonistas, recibe el encargo de escribir un cuento sobre sus vivencias en el hotel. Este recurso introduce un interesante juego de espejos entre realidad y ficción, sugiriendo que el libro podría ser precisamente el resultado ficticio de ese encargo, hecho al autor en la vida real. De este modo, el texto reflexiona también sobre el propio acto de escribir y sobre la dificultad —y necesidad— de contar lo vivido, expresando y compartiendo sentimientos como forma de sincero agradecimiento.

En definitiva, Hotel Costa Atlantis. Una historia de nunca acabar, es una obra que propone una mirada profunda sobre las relaciones humanas y el valor de lo cotidiano. La transición del profesor Tomás Fernández García desde la escritura académica hacia la literatura no supone una ruptura, sino más bien una ampliación de su campo de expresión. Su experiencia en el ámbito del bienestar social se traduce aquí en una literatura comprometida con la dignidad de las personas, capaz de encontrar en los pequeños gestos una forma de sentido.

Nos encontramos, por tanto, ante una descripción que invita a la pausa, a la observación y a la reflexión, y que demuestra cómo la ficción puede convertirse en un espacio privilegiado para seguir pensando lo social desde una perspectiva más íntima y humanizada. A ello se añade la capacidad del autor para convertir un espacio concreto y aparentemente ordinario en un escenario de alcance global. El hotel deja de ser únicamente un lugar de alojamiento para transformarse en una metáfora de la convivencia humana, donde personas de diferentes edades, culturas y trayectorias vitales coinciden temporalmente y comparten fragmentos de sus historias.

Esta dimensión simbólica enriquece la lectura y permite interpretar la obra en distintos niveles. El lector no solo acompaña a los protagonistas en sus vivencias, sino que se ve invitado a reconocer en ellas experiencias propias relacionadas con el paso del tiempo, los vínculos afectivos y la búsqueda de bienestar. De este modo, el relato adquiere una resonancia que trasciende el contexto turístico en el que se desarrolla y se proyecta hacia cuestiones esenciales de la condición humana. La obra confirma así que los escenarios cotidianos pueden convertirse en espacios privilegiados para la reflexión literaria cuando se observan con sensibilidad, atención y profundidad.

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