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La realidad relacional de las personas jóvenes en situación de sinhogarismo y exclusión residencial: apoyo social y relaciones sociales

Iria Noa de la Fuente-Roldán
Esteban Sánchez-Moreno

La realidad relacional de las personas jóvenes en situación de sinhogarismo y exclusión residencial: apoyo social y relaciones sociales

Ehquidad: La Revista Internacional de Políticas de Bienestar y Trabajo Social, núm. 26, pp. 117-148, 2026

Asociación Internacional de Ciencias Sociales y Trabajo Social

Recepción: 15 Enero 2026

Revisado: 10 Marzo 2026

Preprint: 02 Mayo 2026

Aprobación: 15 Mayo 2026

Publicación: 01 Julio 2026

Financiamiento

Fuente: Este estudio ha sido financiado por la Red FACIAM

Nº de contrato: UCM PR 452-2020 y UCM PR 175-2022.

Resumen: Este trabajo analiza el apoyo y relaciones sociales de las personas jóvenes en situación de sinhogarismo y exclusión residencial (PJsSH). La investigación parte de un diseño metodológico mixto mediante la realización de un cuestionario (n= 181) y entrevistas en profundidad (n= 9) a PJsSH. Los resultados muestran los bajos niveles de apoyo social y la precariedad relacional de las personas participantes. Las medias más bajas de apoyo social aparecen en los hombres, las personas en situación de sinhogarismo estricto, las personas de origen africano y las personas desempleadas. Esta precariedad relacional se ve vertebrada por la falta de referentes familiares y de amistad. A su vez, se ve amortiguada por la labor de los y las profesionales de la intervención social. Se concluye la importancia de abordar el sinhogarismo juvenil incorporando los aspectos relacionales, elementos clave para afrontar el impacto de las desigualdades sociales.

Palabras clave: Apoyo social, Exclusión social, Juventud, Relaciones sociales, Sinhogarismo.

Abstract: This study analyses the social support and relationships of young people experiencing homelessness and housing exclusion (YPeH). The research is based on a mixed method design using a questionnaire (n=181) and in-depth interviews (n=9) with YPeH. The results show low levels of social support and relational insecurity among the participants. The lowest average levels of social support are found among males, people in severe homelessness situations, people of African origin and the unemployed. This relational precariousness is structured by the lack of family and friendship references. At the same time, this relational precariousness is mitigated by the work of social intervention professionals. The study concludes by highlighting the importance of addressing youth homelessness by incorporating relational aspects, which are key elements in confronting the effects of social inequalities.

Keywords: Social support, Social exclusion, Youth, Social relations, Homelessness.

1. INTRODUCCIÓN

El sinhogarismo es un fenómeno complejo que se conceptualiza a partir de diferentes situaciones de exclusión residencial que van desde las formas más extremas, como la vida en la calle [sinhogarismo estricto o literal], hasta la falta de acceso a una vivienda digna y adecuada [sinhogarismo en sentido amplio o exclusión residencial] (Daly, 1993).

Para abordar la realidad sin hogar, uno de los marcos más ampliamente reconocidos es la ETHOS European Typology on Homelessness and Housing Exclusion (ETHOS), elaborada por la Fédération Européenne d’Associations Nationales Travaillant avec les Sans-Abri (FEANTSA), (Edgar ya Meert, 2005). ETHOS identifica tres dominios sobre lo que constituye un hogar: el legal, el social y el físico (Edgar et al., 2003). A partir de la combinación de estos tres espacios se perfilan cuatro categorías conceptuales: “sin techo” (ETHOS 1), “sin vivienda” (ETHOS 2), “vivienda insegura” (ETHOS 3) y “vivienda inadecuada” (ETHOS 4). A su vez, dichas categorías conceptuales se concretan en 13 categorías operativas que recogen y detallan diferentes situaciones residenciales que definen el sinhogarismo y que van desde vivir en el espacio público (categoría operacional 1) o en un centro de acogida (categoría operacional 2), hasta vivir en una estructura temporal (categoría operacional 11) o en condiciones de hacinamiento (categoría operacional 13).

El sinhogarismo, al menos en su imagen más visible, afecta a 28.552 personas en España (Instituto Nacional de Estadística [INE], 2022). De estas, el 76.7% son hombres y el 23.3% son mujeres. Por su parte, el 50.1% de personas sin hogar (en adelante PsSH) son de origen español, siendo un 49.9% las personas de origen extranjero. De la misma manera, el 34.6% de PsSH residentes en España tienen menos de 36 años; el 18.7% tiene entre 36 y 45 años; el 40.5% tiene entre 46 y 64 años; y el 6.2% tiene 65 años o más (INE, 2022).

Estos datos ponen de manifiesto que la idea tradicional de “perfil” se ha visto transformada por la creciente complejidad del sinhogarismo. Estas transformaciones se concretan en la identificación de grupos emergentes. Entre estos destacan las personas de origen extranjero (Hermans et al., 2020) y las mujeres (Bretherton y Mayock, 2021), pero, también, las personas jóvenes (de la Fuente-Roldán y Sánchez-Moreno, 2023). De esta manera, la edad aparece como una variable de análisis fundamental, dando forma a uno de los grupos más vulnerables dentro del sinhogarismo y la exclusión residencial (de la Fuente-Roldán, 2025; Heerde y Patton, 2020).

1.1. El sinhogarismo que afecta a las personas jóvenes

Las personas jóvenes en situación de sinhogarismo y exclusión residencial (en adelante PJsSH) confrontan desafíos complejos en un momento vital fundamental, la transición a la vida adulta (Calvo y Carbonell, 2023). Durante este periodo, la vulnerabilidad de las PJsSH viene definida por diferentes factores que operan a nivel macro, micro y meso (Fitzpatrick, 2005).

A nivel macro se identifican los factores estructurales y sociales que influyen en la exclusión de las PJsSH. Estos procesos están vinculados al mercado de trabajo, las políticas de vivienda y los procesos migratorios. La precariedad laboral, el desempleo y la dificultad para acceder a viviendas asequibles, agravada por la insuficiencia de vivienda social (Matamala Zamarro y Cascales Ribera, 2023), limitan las posibilidades de emancipación y acceso a una vivienda digna (Hernández García et al., 2024; Marbán Gallego y Rodríguez Cabrero, 2020). Además, los procesos migratorios incrementan la vulnerabilidad de los jóvenes migrantes debido a la irregularidad administrativa, la falta de redes de apoyo, las barreras culturales y lingüísticas, y la discriminación, dificultando su integración socioeconómica (Sales et al., 2023).

A nivel micro, se dirige la mirada a los factores individuales que modulan las experiencias personales. Por un lado, se destaca que la realidad de las PJsSH viene definida por una mayor presencia de problemas de salud mental (Armoon et al., 2024; Calvo y Shaimi, 2020), sucesos vitales estresantes (Guillén et al., 2020), intentos de suicidio (Labelle et al., 2020), problemas de salud física (Calvo y Carbonell, 2023) o adicciones (Dawson-Rose et al., 2020). Además, se pone de manifiesto el impacto de otros aspectos como los procesos previos de institucionalización, apuntándose a que las personas que han pasado por los sistemas de protección infantil enfrentan un mayor riesgo de exclusión social y residencial, algo que es especialmente cierto para las personas jóvenes de origen migrante (Sales et al., 2023).

Por último, desde el nivel meso se analizan las dinámicas interpersonales y sociales que afectan a las PJsSH, destacándose, de manera fundamental, la ausencia de una red de apoyo sólida –familiar, social y/o comunitaria– ante la que se incrementan la desprotección y las dificultades para confrontar las desigualdades sociales (de la Fuente-Roldán, 2025).

1.2. La realidad relacional de las PJsSH

Las cuestiones vinculadas al apoyo social y a las relaciones sociales han constituido dos de los elementos vertebradores de las explicaciones en torno al sinhogarismo que afecta a las personas jóvenes. Como sostiene Lozares (1996), las redes sociales se definen como un conjunto de personas interconectadas a través de relaciones, formando una estructura que permite satisfacer diversas necesidades. Es preciso entender que la mera existencia de estas relaciones no garantiza la presencia de apoyo social (Barrón, 1996). En este sentido, como señala Thoits (2021), el apoyo social se refiere a los aspectos funcionales que surgen de las relaciones, mientras que las redes sociales representan los aspectos estructurales del apoyo social. Así, para que el apoyo social sea efectivo, además de relaciones sociales, es preciso que estas estén conformadas a partir de personas que puedan ofrecer apoyo social (Sánchez-Moreno, 2004). En esta línea, la importancia de abordar las relaciones sociales en el contexto del sinhogarismo que afecta a las personas jóvenes radica en su potencial para proporcionar apoyo social, un elemento crucial para poder garantizar la calidad de vida y el bienestar (Campos et al., 2020).

Siguiendo a Barrón (1996), existen tres niveles de análisis del apoyo social: el comunitario, el de redes sociales y el de relaciones íntimas. Desde el nivel comunitario, el apoyo social se relaciona con las sensaciones de pertenencia e integración social en la estructura social más amplia. Desde el nivel de redes sociales, se entiende el apoyo social a través del conjunto de contactos que mantienen unos individuos con otros. Es decir, según sostiene García Fuster (2000) se tratarían de relaciones de tipo específico como relaciones de trabajo, amistad, etc. que proporcionarían a la persona un sentimiento de vinculación mayor que las establecidas a nivel comunitario. El último nivel referido a las relaciones íntimas, retomando los planteamientos de Barrón (1996), estaría compuesto por los intercambios que se dan dentro de las relaciones más íntimas (como la familia y las amistades cercanas). Este último nivel ha sido uno de los que más se ha correlacionado con el bienestar de las personas, pues implica sentimientos de compromiso y de intercambios recíprocos y mutuos en relaciones donde la responsabilidad por el bienestar de la otra persona es mutuamente compartida. En consecuencia, la presencia y disponibilidad de apoyo social constituye un factor determinante para mejorar la calidad de vida de las PJsSH (Martin y Howe, 2016).

El análisis del apoyo y las relaciones sociales es relevante dada la realidad de aislamiento que afecta a las PJsSH en todos los niveles mencionados (Johari et al., 2022). Además, diversos trabajos han demostrado la relación entre el aislamiento social y un incremento en la vulnerabilidad hacia diversos problemas de salud mental (Sánchez-Moreno y de la Fuente-Roldán, 2024; Fulginiti et al., 2022). De hecho, a través del apoyo social, las PJsSH pueden acceder a recursos, servicios y oportunidades que de otra manera les serían limitados, incluidas oportunidades laborales y de participación social (González-Arellano y de Luis Romero, 2024).

Por todo ello, aunque la vivienda sea una dimensión esencial para abordar el sinhogarismo, las relaciones y el apoyo social son igualmente fundamentales para confrontar la realidad de la exclusión social que experimentan las PJsSH. En este sentido, el objetivo general de este trabajo fue analizar la realidad relacional de las PJsSH participantes. De este objetivo general se derivaron tres objetivos específicos: profundizar en las relaciones sociales mantenidas por las PJsSH participantes; conocer el alcance del apoyo social entre las PJsSH participantes; ahondar en los aspectos diferenciales que caracterizan y definen las experiencias relacionales de las PJsSH que participaron en el estudio.

2. METODOLOGÍA

El presente trabajo recupera una parte de los resultados obtenidos en una investigación más amplia centrada en analizar la realidad de las PsSH de la Comunidad de Madrid. En este sentido, se recuperan los resultados de las PsSH menores de 36 años, obtenidos mediante un estudio transversal, descriptivo y correlacional con un diseño metodológico mixto. Las técnicas de investigación fueron la encuesta a través de cuestionario y la entrevista en profundidad.

2.1. Muestreo y participantes

La muestra cuantitativa estuvo compuesta por 181 PJsSH de la Comunidad de Madrid. Se siguió un muestreo de conveniencia estableciendo los siguientes tres criterios teóricos (cuotas):

· La definición operativa de sinhogarismo. Se ha hecho uso de la tipología ETHOS considerando sus 4 categorías conceptuales: sin techo (categoría 1), sin vivienda (categoría 2), vivienda insegura (categoría 3) y vivienda inadecuada (categoría 4). Estas cuatro categorías se han agrupado en dos dimensiones: sinhogarismo (SH; ETHOS 1 y 2) y exclusión residencial (ER; ETHOS 3 y 4).

· Sexo: hombre/mujer.

· Origen: extranjero/no extranjero.

La edad media de la muestra cuantitativa es de 27 años (SD = 5.09; mínimo 19 - máximo 35). El 33.1% de las PJsSH participantes son mujeres y el 66.9% son hombres. Además, el 14.4% son de origen español, teniendo nacionalidad extranjera el 85.6% (el 6.6% de otro país europeo; el 48.6% de un país africano y el 30.4% de un país latinoamericano). En cuanto a la situación residencial, el 54.7% de las PsSH se encuentran en situación de SH y el 44.8% están en situación de ER. Respecto al nivel formativo, casi la mitad (54.7%) de las PJsSH participantes refieren tener estudios secundarios o de Formación Profesional (FP). Respecto a la situación laboral, se trata de una muestra mayoritariamente en situación de desempleo (89.5%), aunque destaca que en torno al 10% refieren estar trabajando (10.6%) o estar en desempleo por estar estudiando (24.9%). Estos datos se encuentran resumidos en la Tabla 1.

Tabla 1
Descripción de la muestra cuantitativa
Variables sociodemográficasn%
SexoHombre12166.9
Mujer6033.1
OrigenEspañola2614.4
Europea126.6
Africana8848.6
Latinoamericana5530.4
Situación residencialSH9954.7
ER8144.8
Nivel formativoEstudios primarios o inferiores6133.7
Estudios secundarios o FP9954.7
Estudios Universitarios2111.6
Situación laboralEmpleado/a1910.6
Desempleado/a sin estar estudiando11764.6
Estudiante4524.9
Fuente: Elaboración propia.

El muestreo cualitativo siguió criterios de representatividad socioestructural, siendo no probabilístico, intencional y teórico (Charmaz, 2006). De la combinación de los tres criterios teóricos antes mencionados, se diseñó la muestra de personas participantes Se entrevistó a nueve personas menores de 36 años. La muestra de las entrevistas se recoge en la Tabla 2.

Tabla 2
Descripción de la muestra cualitativa
Pseudónimo*SexoOrigenEdadSituaciónresidencialLugar deresidencia
InmaMEspañol20SHCalle
ArantxaMMarroquí33SHPiso emergencia
SaraMVenezolano18SHPiso de transición
ElenaMEspañol23ERCohabitación
HannyaMMarroquí34ERVivienda alquiler
RemeMEspañol19SHPiso emergencia
RosanaMEspañol28SHPiso emergencia
FannyMSenegalés33SHPiso emergencia
HamirHMarroquí24SHAlbergue
Fuente: Elaboración propia. * Para proteger el anonimato de las PJsSH, se han asignado nombres ficticios.

2.2. Técnicas e instrumentos

El cuestionario se construyó ad hoc incluyendo diferentes variables. En este trabajo se destacan las siguientes:

· Datos sociodemográficos y residenciales (sexo, edad, origen, situación residencial, nivel formativo y situación laboral).

· Frecuencia de relaciones sociales. Se preguntó por la frecuencia de contacto con la pareja, progenitores/as, hermanos/as, otros familiares, amistades, vecindad, compañeros/as de trabajo, compañeros/as de clase y con compañeros/as de alojamiento. Para cada una de ellas se dieron las siguientes opciones de respuesta: no mantiene relación; diariamente, varias veces por semana; una vez por semana; menos de una vez a la semana; no procede/no tiene; no sabe/no contesta.

· Satisfacción con las relaciones sociales mantenidas. En este caso, se preguntó por la satisfacción de las PJsSH participantes con la relación mantenida con las mismas personas que en el punto anterior. Se dieron siete opciones de respuesta: muy satisfecho/a; algo satisfecho/a; ni satisfecho/a ni insatisfecho/a; algo insatisfecho/a; muy insatisfecho/a; no procede/no tiene; no sabe/no contesta.

· Personas cercanas. Se pregunto a las PJsSH participantes a quién o quiénes acudían cuando tenían un problema personal. Se trató de una pregunta abierta codificada posteriormente.

· Apoyo Social. Evaluado a través de la escala Oslo Social Support Scale de tres ítems (OSSS-3; Kocalevent et al., 2018). Esta escala sirve para medir apoyo social percibido y está incluida en la lista de indicadores de Salud de la Comunidad Europea (ECHI), siendo utilizada en la Encuesta Europea de Salud (EHIS). Los ítems de la escala son los siguientes: i) ¿cuántas personas son tan cercanas que podrías contar con ellas si tuvieras problemas serios? [ninguna (1), 1 o 2 (2), 3 o 5 (3), 5 o más (4)]; ii) ¿Cuánto interés muestra la gente de tu entorno por aquello que te pasa o haces? [mucho (5), bastante (4), incierto (3), poco (2), ninguno (1)]; iii) ¿Cómo de fácil te resultaría obtener ayuda de las personas de tu entorno si llegaras a necesitarla? [muy fácil (5), fácil (4), posible (3), difícil (2), muy difícil (1)]. La puntuación varía de 3 a 14 puntos, organizándose en 3 niveles: apoyo social bajo (3-8 puntos); apoyo social medio (9-11 puntos); apoyo social alto (12-14 puntos) (Kocalevent et al., 2018).

La metodología cuantitativa se complementó con la realización de entrevistas en profundidad semiestructuradas con el fin de profundizar en la realidad relacional de las PJsSH y en su vivencia y experiencias acerca del papel jugado por el apoyo y relaciones sociales en sus procesos de inclusión social. Las entrevistas abordaron los siguientes temas:

· Proyecto personal y aspectos sociodemográficos (composición familiar, situación administrativa, formación, etc.).

· Trayectoria residencial y de sinhogarismo (cambios de residencia, motivos, afrontamiento de los cambios, alternativas habitacionales, condiciones de las viviendas, etc.).

· Trayectoria migratoria (si la hubiera) (causas y planteamiento de la migración, salida del país de origen, llegada a España, etc.).

· Trayectoria relacional (fuentes de apoyo social, relaciones sociales y frecuencia, satisfacción, personas con las que se cuenta, etc.).

2.3. Desarrollo de las entrevistas y administración del cuestionario

Las PJsSH participantes fueron captadas en diferentes recursos de atención social específicos para PsSH de la Comunidad de Madrid (albergues, comedores sociales centros de acogida y recursos de emergencia).

El cuestionario fue administrado por parte de una persona del equipo de investigación mediante una entrevista presencial en los recursos participantes. La administración del cuestionario se llevó a cabo entre febrero y julio de 2021. Por su parte, las PJsSH participantes en las entrevistas en profundidad fueron captadas con ayuda de los y las profesionales de los recursos participantes. Las entrevistas fueron realizadas entre marzo y junio de 2021, siendo grabadas en formato audio, asegurando la confidencialidad y el anonimato. Cada persona participó en 2 sesiones de entrevista de una duración aproximada de 1.30h cada una.

Antes de participar en las entrevistas y en la encuesta, pada participante firmó el consentimiento informado. Además, esta investigación recibió la aprobación del Comité de ética en la Investigación de la Universidad Complutense de Madrid (Referencia: CE_20210415-02_SOC).

2.4. Análisis de datos

El análisis del cuestionario fue de carácter transversal, descriptivo y correlacional. Este análisis se llevó a cabo con SPSS v29. Para el análisis correlacional, se utilizó Chi cuadrado para variables cualitativas y las pruebas t de Student y f de Fisher en el caso de comparaciones de medias entre dos o más grupos, respectivamente. Las dimensiones del cuestionario han sido analizadas en base a las intersecciones generadas por las variables sexo, origen, situación residencial, nivel formativo y situación laboral.

Las entrevistas fueron objeto de un análisis de contenido temático (Braun y Clarke, 2006) mediante un procedimiento sistemático basado en la lectura sucesiva de las transcripciones, en consonancia con los objetivos de investigación. Este proceso, orientado por el marco teórico y el guion de las entrevistas, permitió segmentar el contenido en categorías y subcategorías, las cuales aparecen recogidas en la Tabla 3. Para facilitar este trabajo, se utilizó el software ATLAS.ti v25.

Tabla 3
Categorías y subcategorías del análisis cualitativo
CategoríasSubcategoríasDefinición
Relaciones socialesFrecuencia y satisfacciónRedes sociales de las PJsSH, destacando la calidad, frecuencia y potencial conflictividad en las relaciones más cercanas, como familia y amistades.
Conflictividad familiar
Amistades
Construcción de referentesConfianza, interés y ayudaPersonas de la red de las PJsSH participantes que constituyen fuente de confianza y ayuda, actuando como referentes en su transición a la vida adulta.
Profesionales
Apoyo socialAislamientoPercepciones de las PJsSH sobre el apoyo disponible en su entorno social.
Soledad
Fuente: Elaboración propia.

3. RESULTADOS

3.1. Relaciones sociales

Como se mencionaba en la introducción, el apoyo social puede abordarse considerando las relaciones específicas que las PJsSH mantienen. En ese sentido, los resultados obtenidos en nuestro estudio sugieren que las relaciones sociales de las PJsSH destacan por su precariedad. Como se observa en la Tabla 4, cuando se pregunta a las PJsSH por los contactos con diferentes personas, en términos generales, la mayoría declara no mantener relación con ninguna. Además, es llamativo que no se han encontrado diferencias significativas entre la frecuencia de contactos y las variables sexo, origen, situación residencial, nivel formativo y situación laboral.

Tabla 4
Frecuencia de contacto con sus redes sociales (%)
No tiene relaciónDiariaVarias en semanaUna por semanaMenos de una por semanaNo procede, no tiene
Pareja16.414.74.53.41.759.3
Hijos/as15.910.25.21.72.864.2
Hermano/a24.914.716.415.321.57.3
Padre/madre26.619.819.813.613.66.8
Otros familiares46.15.110.16.723.68.4
Amigos/as13.525.826.414.610.19.6
Vecinos/as32.68.19.32.32.944.8
Compañeros/as Trabajo o clase12.18.09.22.33.464.9
Fuente: Elaboración propia.

Además, los resultados muestran que un elemento característico de las relaciones sociales de las PJsSH en el nivel de relaciones íntimas es la escasez y/o inexistencia de relaciones, especialmente con la figura paterna y materna:

O sea, mi madre ha dicho: “el día que te quedes en la calle y te mueras ... te mueras, pero a mi casa no subes”. O sea, ayer me contestó eso tal cual, pues bueno… (Reme. 19 años).

Sí es que… mi familia se desestructuró porque mi madre se enganchó a la… heroína y entonces… fue mi… mi padre toma la decisión de llevarnos a un centro de menores y… ya desde ahí no salimos. (Arantxa. 33 años).

Son cosas que pasan en la vida, ¿sabes? Digo que… en esta vida no hay amigos. No hay familia ¿sabes? ... Bueno mi madre a veces que…porque son mis padres pero ya… no hay primos, no hay familia que te…, que te echen una mano. No hay familia que se preocupa de ti ... tu siempre estás sola. (Hannya. 34 años).

La realidad de las relaciones con hermanos/as, donde el 24.9% señala no mantener relación (Tabla 4), no parece mejor. En palabras de Reme o Inma:

Tengo dos hermanas, pero no las veo porque están en centros. Una está en un piso de tutela por la Comunidad de Madrid, que tiene once años, y la otra está con mi madre, pero porque también apareció en un centro. O sea, hace nada salió del piso y… fue su cumpleaños y todo y bueno, ahora vive con mi madre ... pero no quiere que suba. (Reme. 19 años).

Exacto. Pero mi hermana Ania se ha tirado sin hablarse con mi madre desde que… mi madre está en casa. Se acaban de empezar a hablar hace no mucho, cinco meses. Yo llevo sin ver a mis sobrinas un montón de tiempo. A la pequeña ni la conozco. La veo por fotos y ni eso, pero sé que tiene dos años, pero no más. (Inma. 20 años).

Como se deriva de estos discursos, además de ser prácticamente inexistentes, cuando existen, las PJsSH apuntan a unas relaciones familiares basadas en la conflictividad:

Mi madre quiso hacer nada por mí. Por eso nunca he tenido buena relación con mi familia. Porque ya de por sí… no confiaba en ella antes. O sea, no cariño y confianza como para decirle “me ha pasado esto [traga saliva] y me encuentro mal… necesito ayuda” (…). (Rosana. 28 años).

Vivía con mi madre… hemos tenido muchos problemas. De hecho, yo entré, o sea, a los diecisiete años entré en protección de menores… y hace, cosa pues como dos, tres meses… estaba viviendo con mi madre y tuvimos un… conflicto. Nos agredimos mutuamente y… exploté y la denuncié a la policía… entonces me tuve que buscar otro sitio. (Elena. 23 años).

Claro, mi madre se tiró como unos ... trece años sin saber de mí, ¿vale? Yo me he criado con mi abuela. Entonces… luego vino mi madre a vivir a casa porque empezó con cáncer y… ahí fue… la explosión ... No ha convivido nunca conmigo, entonces, estar encerrada con ella fue, eh… eso. (Inma. 20 años).

Esta conflictividad y escasez de redes familiares se vincula a otra de las realidades definitorias del sinhogarismo que afecta a muchas personas jóvenes: la existencia de institucionalización como paso previo a la trayectoria “sin hogar”. De hecho, este tipo de trayectorias son habituales en los discursos de las PJsSH:

Desde que salí de protección de. Bueno, no. Desde… al salir de protección de menores pasé al piso este. En el piso este, entré con trabajo y salí… con una depresión y sin trabajo y con medicación psiquiátrica. Y… con la REMI. Creo que fue lo único positivo que saqué de ese piso. El tema de… poderme sacar la REMI… (Elena. 23 años).

O sea yo, en plan… ¡ay!, ¿Cómo explicarlo? Sí, en plan, yo cumplí la mayoría de edad, me dieron la opción en el centro que estaba de la Comunidad de Madrid… me dieron la opción de irme con mi madre o irme a otro centro. Pues yo me fui a otro centro (…). Desde que me quitaron de mi madre – me quitaron a los cinco años – estuve… he estado casi toda mi vida en centros, o sea, no he vivido nunca con mi madre en el sentido de vivir toda mi vida, o sea, no (…). De hecho, de ese último centro paso a Cruz Roja y al final, pues aquí. (Reme. 19 años).

Por otro lado, los resultados recogidos en la Tabla 4 remarcan la importancia que adquieren las amistades, con quienes las PJsSH señalan tener más frecuencia de contactos. Así, aunque siguen siendo relaciones limitadas, el 25.8% y el 26.4% de las PJsSH se relaciona con sus amistades diariamente o con una frecuencia de varias veces a la semana. Además, cuando se pregunta a las PJsSH por sus amistades, aparece con menor frecuencia la respuesta de no tener amigos/as (9.6%) o tenerlos, pero no mantener relaciones (13.5%). Las PJsSH participantes lo expresan de la siguiente forma:

Familia no tengo. Tengo dos hermanas, pero como si no las tuviera. Mis padres fallecieron cuando yo era bastante pequeña, así que no… es algo que me duela ya. Y amigos tengo tres aquí en Madrid que son… el pilar, ¿no? Sin ellos… no sé. (…). Entonces yo con ellos cuando voy intento desconectar. (Arantxa. 33 años).

(…). Tengo amigos ¿sabes? Pero amigos que están de confianza, aunque no están cerca, cerca (…). Tengo amigos que están en Barcelona que son mis amigos de verdad, ¿sabes? Somos amigos desde mucho tiempo, que también ha venido a España y nos conocemos desde hace mucho tiempo. (Hamir. 24 años).

Sí, a… tengo un amigo mío con el que hablo, con el que cuento mis ... problemas, con el que cada día me dice: “bueno esto vamos a hacerlo de esta forma, esto vamos a intentarlo arreglar, tú intenta ver no sé qué, ponte una peli, ponte una serie, ponte algo, intenta desconectar, te sales fuera a fumarte un cigarro (…)”. Yo qué sé, cualquier historia ¿sabes? Al menos, siento que le tengo a él y que… hay quien sí se preocupa, ¿sabes? (Sara. 18 años).

Las cuestiones relacionadas con la amistad se vinculan a la importancia de crear espacios en los que compartir, sirviendo para canalizar el apoyo y, sobre todo, construir referentes. Se trata de algo especialmente relevante si se consideran las dificultades que las PJsSH tiene, precisamente, para establecer relaciones significativas que sirvan de referentes en sus procesos de crecimiento y en su transición a la vida adulta. Cuando la familia no está presente, es necesario reconstruir estos procesos en otros espacios. Sin embargo, son espacios de gran complejidad. Como las propias PJsSH afirman, las dificultades se multiplican ante el deseo de las PJsSH de no dar a conocer la precariedad a la que se enfrentan o por mantener relaciones con personas que también están en situación de vulnerabilidad, lo que limita significativamente su acceso a redes de apoyo efectivas:

Sí, pero no puede ser que yo estoy en una situación mal pero no… cuente a mi amigo, no. No le digo a nadie que yo estoy mal. Si yo estoy pasando ahora mal en albergue, la mayoría de mis amigos no saben que estoy ahora en el albergue (…). No lo saben… que es mi cosa mía, ¿sabes? (…). No sé, de verdad no sé. Me da… algo, ¿sabes? No sé, que no quiero compartir, no quiero que alguien sienta pena o algo (…). (Hamir. 24 años).

Y amigos tengo tres aquí en Madrid, pero (…) yo con ellos, cuando voy, intento desconectar. No quiero llevar mi sufrimiento y… y ya he aprendido a callar (…). Más que nada porque son los únicos amigos que tengo y… la convivencia es dura y, al final, esa amistad se quiebra. (Arantxa. 33 años).

Es que, ¿cómo voy a pedirle ayuda a ella? Si no tiene ni para mantenerse con su pensión o sea… mi abuela no puede ayudarme más y si pudiera… lo haría, pero… no puede ayudar más. (Inma. 20 años).

Por último, aunque las relaciones con la vecindad son un elemento central para la participación social desde el nivel de las relaciones comunitarias, como se observa en la Tabla 4, destacan las respuestas de las PJsSH que afirman no tener vecinos/as (44.8%) y en el caso de tenerlos, no mantener relación (32.6%).

Pese a esta precariedad residencial, las PJsSH que afirman mantener relaciones sociales con los grupos de personas recogidos en la Tabla 4, se sienten mayoritariamente satisfechas con estas. De hecho, para todas las relaciones mantenidas, salvo con la vecindad y compañeros/as de trabajo o formación, alrededor del 40% de las PJsSH participantes señalan estar muy satisfechas o algo satisfechas con las relaciones que mantienen con sus parejas, hijos/as, progenitores, hermanos/as, otros familiares y amistades.

3.2. Personas cercanas y ayudas en caso de necesidad

La escasez de relaciones sociales también se evidencia cuando las PJsSH hacen referencia a las personas cercanas con las que pueden contar en caso de tener un problema, en el interés que perciben del entorno que les rodea, y en la facilidad que tienen para pedir ayuda si la necesitaran. En este sentido, tal y como muestra el análisis de la OSSS-3 (Kocalevent et al., 2018) el 25.4% de las PJsSH participantes señalan no tener a nadie a quien acudir en caso de necesidad. Por su parte, el 40.2% señala disponer de una o dos personas, el 25.7% de tres a cinco personas y el 8.4% de seis personas o más. Como señalaban las propias PJsSH:

Bueno, eh… yo es que no… no tengo muchos amigos, entonces… Por ejemplo, aquí es algo puntual ¿no? Eh… me desahogo con personas de paso ¿sabes? (…). Claro, no tengo a alguien a quien pueda acudir siempre que… no. (Fanny. 33 años).

Una amiga, pero… ya no hablo mucho con ella. No… ya te digo que amigas por la boca, eso no vale para mí. Somos paisanos (…). Tú a tu vida y yo a la mía, ¿sabes? (Hannya. 34 años).

Al respecto se han encontrado diferencias significativas con las variables sexo (X2 = 7.899; p = .048) y situación laboral (X2 = 33.745; p = < .001). En este sentido, el 28.3% de los hombres (frente al 19.3% de mujeres) y el 37.4% de personas desempleadas (frente a ninguna persona empleada y al 6.7% de estudiantes) refieren más habitualmente no tener a nadie a quién acudir en caso de necesidad. Hamir lo expresaba así:

Eso es y … ti te da hostia vida y ¡pum! Está tu padre, tu hermana, tu amigo. Yo tengo ostia todo el día … yo solo tengo que ver cómo sobrevivir y reponerme de esto. O sea, no se puede así de solo o (…) sí se puede, pero es muy difícil. Muy difícil. (Hamir. 24 años).

Cuando se pregunta a las PJsSH participantes cuanto interés muestra su entorno por aquello que le sucede, el 47.1% afirma que poco o ningún interés. Los discursos de Inma y de Rosana son especialmente ilustrativos en este sentido:

De verdad... Le mandé la foto de la ecografía que me hicieron y… “¿qué es eso? ¿de quién es?” y digo… “mía, de quién va a ser. ¿No ves el nombre arriba en los papeles del médico, que pone el nombre de tu hija?” (…). Y nada. Mi madre pues que… que no se quiere hacer cargo de ayudarme con la criatura, no quiere saber nada. Pues mira, esto va a ser muy sencillo, tú te has ido trece años sin saber de mí y mi hija va a estar conmigo. No va a ser nada tuyo. (Inma. 20 años).

Me hace gracia, porque es que ni mi familia. O sea, si mi madre me trata así pues… ¿cómo me va a considerar el resto? Pues mal. Es que estás tirada en la calle, sola, sangrando y…, ¡nadie te mira! (Rosana. 28 años).

Nuevamente, se han identificado diferencias estadísticamente significativas en la variable situación laboral (X2 = 22.403; p = .001), de manera que las personas desempleadas manifiestan con mayor frecuencia la percepción de que el entorno que las rodea muestra poco o ningún interés por lo que les sucede. Concretamente, el 27.3% de las PJsSH en situación de desempleo refiere esta percepción, en comparación con solo el 4.4% de estudiantes y ninguna persona con empleo.

Considerando la facilidad para obtener ayuda de las personas de su entorno en caso de necesitarla, el 38.8% de las personas participantes afirma que sería difícil o muy difícil obtenerla. En este caso, no se han encontrado relaciones significativas entre las variables de estudio.

Ante esta realidad, ¿a qué personas acuden las PJsSH cuando necesitan ayuda?

Tabla 5
¿A quién acudes en caso de necesidad?
Redes socialesn%
No cuento con personas que me puedan ayudar5128.2
Familia4524.9
Pareja1910.5
Amistades5027.6
Profesionales7843.1
Referente religioso21.1
Fuente: Elaboración propia.

Como se observa en la Tabla 5, más del 43% de las PJsSH (43.6%) señalaban que acuden a los y las diferentes profesionales con los que se encuentran en intervención. Los discursos son múltiples en este sentido:

Y todas las semanas mi trabajadora social sí quiero.... me llama todos los días. Hoy no me ha llamao porque… o sea, no se lo he cogido (…). Siempre es… es mi referencia. (Sara. 18 años).

Sí, de este tipo, pero ¿sabes? Me ayudan aquí las personas de los centros (…). Esas tres, ¿sabes? Me ayudaron en un poco y busco… impulsaron a mejor, a mejorar yo ¿sabes? Siempre he estado buscando mejorar (…). Es un apoyo, si no lo tenía…, me muero de todo. De frío, ¿sabes? Esta es la realidad. (Hamir. 24 años).

Yo cuento mucho con ellos y la verdad que yo estoy agradecida que… siempre cuando necesito algo me echan una mano. (Hannya. 34 años).

Es decir, ante la falta de figuras de referencia que caracteriza la realidad social de las PJsSH, las y los profesionales de la intervención social se han convertido en elementos de anclaje para casi la mitad de estas:

Porque mi amigo que era el único que… que he tenido en la vida pues me dijo que tenía que… que buscarme yo la vida (…). Él también viene de… de estar en pisos tutelados y que como él había podido, yo también. Así así, mi único amigo pues… me echó y solo me quedó mi trabajadora social. Solo ella. (Fanny. 33 años).

3.3. El apoyo social

Ante las relaciones sociales descritas, la realidad del apoyo social de las PJsSH se recoge en la Tabla 6. La media de apoyo social de la muestra es de 7.73 (DT = 2.77), siendo la máxima puntuación posible de 14 y la mínima de 3. Considerando las variables de análisis con relación a la media de apoyo social, se han encontrado diferencias significativas para la situación residencial (t = 2.406; p = .016), sexo (t = -2.280; p = .023), nacionalidad (f = 3.248; p = .022) y situación laboral (f = 8.866; p = < .001). Como se observa en la Tabla 6, presentan medias más altas de apoyo social las personas en situación de ER (7.99; DT = 2.91); las mujeres (8.16; DT = 2.67); las personas de origen español (8.28; DT = 2.64) y las personas empleadas (9.26; DT = 1.82) o que están estudiando (8.62; DT = 2.77).

Tabla 6
Puntuaciones medias de apoyo social en función de diferentes dimensiones
VariablesMediaDesviaciónValor
Realidad residencialExclusión Residencial7.992.91t = 2.406*
Sinhogarismo7.552.68
SexoHombre7.532.82t = -2.280*
Mujer8.162.67
NacionalidadEspañola8.282.64F = 3.248*
Europea8.253.02
Africana7.262.81
Latinoamérica8.072.70
Nivel formativoEstudios primarios o inferiores6.723.02F = 6.170
Estudios secundarios o FP8.182.51
Estudios universitarios8.482.50
Situación laboralEmpleado/a9.261.82F = 8.866**
Desempleado/a sin estar estudiando7.092.90
Desempleado/a por estar estudiando8.622.77
Fuente: Elaboración propia. *p < .05; ** p < .001

Así, por ejemplo, respecto al impacto de la realidad residencial, del sexo y del origen, Hannya, que durante el tiempo que estuvo en situación de SH no pudo recibir apoyo de su familia, lo expresa en los siguientes términos:

Mira, pues me he tirado veinte años sin bajar. Veinte años. Mis padres sufriendo, yo sufriendo… me echan mucho de menos y yo también (…) y claro, como ya he hecho mis papeles eh… que empecé a arreglar mis papeles aquí al llegar a esta casa porque aquí, pues me mandaron una abogada que era buenísima ... y en dos mil dieciocho, cuando ya estoy en trámites y en mi casa estable, por fin, he bajado en 2018, pero solo quince días (…). Entonces, es bajar y subir. Quince días que volvía ver a la familia. (Hannya. 34 años).

Más allá de las medias, es especialmente relevante que más de la mitad de las personas que participaron en el estudio (55.5%) se sitúan en bajos niveles de apoyo social, y tan solo un 7.5 % se sitúa en niveles altos de apoyo. Además, teniendo en cuenta los niveles de apoyo social, solo se han encontrado diferencias significativas para la variable situación laboral (χ2 = 11.811; p = .019). Así, las personas empleadas (10.5%) o que están estudiando (11.1%), comparado con las desempleadas (5.5%), refieren más habitualmente tener niveles altos de apoyo social. En todo caso, en los discursos de las PJsSH, la realidad de escaso apoyo social aparece de manera habitual:

Y… o sea, menos después de las veces anteriores que... en una terminé en protección de menores y en la otra… eh… y sin ningún tipo de apoyo, de hecho, con problemas con mi madre y en la otra, pues… un bajísimo apoyo por todos lados. (Elena. 23 años).

En realidad, no cuento con apoyos de… de nadie. Aquí es difícil y… cada una va a lo suyo, fuera no tienes a nadie y… los técnicos pues… sí, pero no son tu amistad. O sea, no es un apoyo natural, ¿no? O sea, que no quiero… que es necesario, pero no es como… estar fuera, ¿sabes? (Fanny. 33 años).

Es que en realidad… o sea, una vez que mis padres o que… vamos, que una vez que mi madre pues no está, todo se complica más, claro. Imagina no tener a tu madre para lo que… pues yo qué sé. Estas creciendo y… pues eso, tienes que tener a tus padres. (Arantxa. 33 años).

El hecho de que tan pocas PJsSH refieran niveles altos de apoyo social, ilustra la soledad que, de manera mayoritaria, afecta a las PJsSH:

Todo esto me ha hecho ver que… que en realidad no puedo confiar en nadie o sea… estás sola y ya está. (Elena. 23 años).

Mucha soledad. Mucho. Además, así no me hacen daño. No sé si es algo que elijo o… no sé. Es que estando sola no me hacen daño. Y mira que no me gusta la soledad, pero la prefiero a que me hagan daño. (Arantxa. 33 años).

Sí, demasiado sola, la verdad (…). También hay veces que ni… que mi cabeza está rondando. O sea, que es que a veces es como cuando le das la vuelta… cuando le das a la bicicleta la vuelta, cuando paras es como que no hace nada... Pues eso me pasa a mí (…). Todo el día sola, sintiéndote sola y… es que afecta a todo. Es que parezco que tengo hasta… hasta una enfermedad o algo, te lo juro. Del dolor… de la mierda acumulada… y de toda la mierda que me ha ido pasando… es como que ya un punto, que mi cuerpo… te lo juro ya… ha dejado de seguir avanzando. (Reme. 19 años).

Se trata, además, de una soledad que en ocasiones opera como mecanismo de defensa ante relaciones basadas en la desconfianza:

Sí, mucho ... mucho. Yo no me fio de la gente. Siempre voy con el que me van a fallar, me van a hacer daño, me van a fallar, me van a hacer daño y no… me cuesta mucho. O si no, cuando ayer lo estaba hablando con una de mis compañeras que… había veces en el que necesitaba tener a alguien a mi lado, pero que no me hablara. Era en plan, si me tienes que contar algo, que sea breve, porque me agobia. (Arantxa. 33 años).

4. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

El objetivo del presente trabajo consistió en analizar la realidad relacional de las PJsSH participantes, ahondando en el apoyo y relaciones sociales y considerando los aspectos diferenciales que caracterizan y definen las experiencias relacionales de las PJsSH que participaron en el estudio. Los resultados obtenidos respecto a los niveles de apoyo social coinciden con otros trabajos que muestran los bajos niveles de apoyo con los que cuentan las PJsSH (Rokach, 2005). Esto es especialmente importante, dada la relevancia que tiene el apoyo social para evitar el surgimiento y mantenimiento de las situaciones de exclusión residencial (Gabrielian et al., 2018). Aunque el bajo apoyo social es común en todas las PJsSH participantes, aparece con mayor frecuencia en personas desempleadas. Así, se puede concluir que hay una conexión significativa entre la situación ocupacional de las PJsSH y sus niveles de apoyo social: ser estudiante o tener empleo, son elementos protectores frente a los bajos niveles de apoyo social de las PJsSH. Estos hallazgos vinculan la inclusión ocupacional con mayores oportunidades para establecer y mantener redes sociales significativas (de Pass et al., 2024; Rew et al., 2021). Por ejemplo, estudios anteriores han señalado que los contextos educativos y laborales ofrecen espacios estructurados que favorecen la interacción social y el acceso a sistemas formales e informales de apoyo, sobre todo en el caso de las PJsSH carecen de otros referentes (Axe et al., 2020). Esto refuerza la idea de que el empleo, cuando es adecuado y seguro, cumple una función social y emocional esencial al proporcionar beneficios intangibles que son útiles en la transición a la edad adulta, como el desarrollo de habilidades sociales (DiGuiseppi et al., 2021).

Estos resultados se ven confirmados por el hecho de las personas desempleadas reportan con mayor frecuencia no tener a nadie a quien acudir en caso de necesidad, perciben un menor interés por parte de quienes las rodean y tiene medias más bajas de apoyo social. En esta línea, las medias más bajas de apoyo social están también más presente en los hombres, las personas en situación de sinhogarismo estricto, y las personas de origen extranjero. Así, coincidiendo con otros trabajos, las mujeres plantean realidades relacionales menos precarias, algo que podría descansar en el mayor paternalismo con el que las mujeres son tratadas en sociedades patriarcales (Winetrobe et al., 2017). De hecho, las mujeres participantes, menos habitualmente que los hombres, refieren no tener a quien acudir en caso de necesidad. Ahora bien, aunque esto pueda traducirse en mayores redes de apoyo, también es posible que estas dinámicas limiten la autonomía de las mujeres jóvenes sin hogar, perpetuando su dependencia a unas redes basadas en relaciones de poder asimétricas (Matulič et al., 2019), donde la ayuda está condicionada a mantener ciertas acciones o comportamientos que dirigen la mirada a la violencia de género, una realidad habitual en las mujeres jóvenes afectadas por el sinhogarismo y la exclusión residencial (de la Fuente-Roldán et al., 2023).

De la misma forma, se constata la mayor precariedad relacional de las personas que se encuentran en las formas más visibles de la realidad sin hogar: la vida en la calle y los centros de atención. Como han señalado Barman-Adhikari et al. (2016), esto tiene que ver con las dificultades que las condiciones de vida más extremas imponen para poder mantener y/o retomar el proyecto vital por la falta de anclaje a figuras de apoyo que sirvan de referencia. De la misma manera, se confirman las dificultades para acceder al apoyo social de las PJsSH de origen extranjero. Como también se deriva de los discursos de las personas participantes en esta investigación, estos resultados son consistentes con la bibliografía que apunta a que, en el contexto del sinhogarismo juvenil, están sobrerrepresentados los procesos de institucionalización previos y, sobre todo, la presencia de niños, niñas y adolescentes que entraron a España sin referentes familiares (Moreno Márquez y Fernández Aragón 2020). Sin red, sin relaciones y sin fuentes de apoyo social, la espiral de la exclusión aparece como una salida posible (Arslan, 2018).

Además de los bajos niveles de apoyo social, este trabajo constata la escasez de relaciones sociales que las PJsSH mantienen. Nuevamente, estos resultados coinciden con los hallazgos obtenidos en otras investigaciones que destacan la importancia que para las PJsSH tiene contar con redes amplias de las que obtener apoyo (Addo e Ivey, 2022). Al respecto se pueden obtener algunas conclusiones relevantes.

Por un lado, aunque mantener relaciones sociales es fundamental para afrontar la exclusión social, de los resultados también se deriva que pueden ser elemento de malestar. Es decir, aunque miembros de las redes sociales de las PJsSH (por ejemplo, amistades o familia) pueden dar acceso a apoyo social, también pueden tener un impacto negativo para el bienestar, ya sea por su dificultad para generar de manera efectiva apoyo social o, sobre todo, por ser relaciones habitualmente marcadas por el conflicto, como se ha visto en los discursos de las PJsSH y confirma la bibliografía sobre el tema (Slesnick, Zhang y Walsh, 2021; Hawkins y Abrams, 2007). Además, esto apunta a que, en contextos de sinhogarismo, las redes y relaciones sociales no siempre desaparecen, pero sí tienden a configurarse bajo condiciones de exclusión y estigmatización (Bachiller, 2009). Así, las relaciones se desarrollan en entornos marcados por límites estructurales, de modo que los vínculos que se establecen se ven atravesados por condicionantes que restringen su capacidad de generar apoyo social efectivo.

Por otro lado, los resultados respecto a las relaciones sociales apuntan a que el “derecho a la comunidad” puede considerarse como uno de los ámbitos de vulneración más relevantes en el caso de las personas jóvenes (Sánchez Moreno y de la Fuente-Roldán, 2025). Los estudios existentes apuntan en este sentido: las PJsSH constituyen uno de los grupos de edad más afectados por el aislamiento y la escasez de redes, especialmente de aquellas que tienen que ver con el núcleo familiar más cercano, así como aquellas que articulan y facilitan la participación social y comunitaria (Chamberlain y Johnson, 2013). Esta participación comunitaria incluye tanto la participación formal (acceso a las instituciones comunitarias y a los sistemas de protección social, educativos y empleo), como la participación informal (amistades, vecindad, etc.). Por tanto, la consideración de esta dimensión implica abordar el sinhogarismo juvenil desde un enfoque de derechos sociales y humanos (Gaetz et al., 2018), sobre todo después de constatar el impacto que la participación en el sistema educativo y laboral tiene para la mejora de la realidad relacional de las PJsSH. Todo ello apunta a la importancia de crear programas dirigidos al desarrollo de redes comunitarias de apoyo para dar respuesta a los déficits relacionales de las PJsSH. Así, por ejemplo, los programas de ocio pueden ser instrumentos útiles en la generación de nuevos marcos relacionales, algo que, en el caso de las PJsSH, no puede ser algo secundario en la intervención o en la organización de las políticas públicas de atención.

Además, los resultados apuntan a que las redes de amistad adquieren una relevancia que es preciso atender. La presencia de redes de amistad se vincula con la importancia de crear espacios en los que compartir, sirviendo para canalizar el apoyo, construir identidades, adquirir el sentido de la pertenencia y, con ello, generar referentes (Giró, 2011) que vayan más allá de los marcos de la propia intervención social y de sus profesionales. La amistad como elemento central a partir del cual construir referentes es especialmente importante considerando la realidad familiar de las PJsSH. No es de extrañar que la falta de apoyos familiares sea un factor clave para explicar el riesgo y la vulnerabilidad de esta ciudadanía, al constituirse la familia como la principal institución de bienestar frente a la erosión de los derechos sociales (Matulič et al., 2024; Moreno, 2001). Lo cierto es que, como se ha mostrado, la precariedad de las relaciones familiares forma parte de las trayectorias vitales de las PJsSH y se trata de algo especialmente relevante si se consideran las dificultades que esta ciudadanía tiene, precisamente, para establecer relaciones significativas que sirvan de referentes en su transición a la vida adulta.

Por ello, en la intervención con PJsSH es fundamental potenciar la creación de figuras de referencia, como lo son los y las profesionales, pero también yendo más allá. A este respecto, el diseño de programas de mentoría social pueden ser una herramienta especialmente útil para dar respuesta a las necesidades de acompañamiento social de las PJsSH (Sisselman-Borgia, 2021). Esto también dirige la mirada a la importancia de considerar que la juventud, con o sin sinhogarismo, no es sinónimo de inmediatez. Es decir, hay que imponer un cambio en la lógica de intervenciones que, en breves periodos temporales, piden a las PJsSH que alcancen objetivos de autonomía e independencia raramente exigidos a las personas jóvenes no afectadas por la exclusión social (de la Fuente-Roldán y Sánchez-Moreno, 2023). Los procesos de intervención social deben diseñarse considerando dicha contradicción para tratar de evitarla.

Los resultados analizados permiten concluir que el aislamiento social y la carencia/escasez de apoyo social constituyen un factor de riesgo en la aparición y desarrollo del sinhogarismo de las personas jóvenes. Con ello, se apunta a que la realidad sin hogar no es solo un problema de vivienda. Además de elevar la vivienda a derecho fundamental, es preciso atender otras dimensiones entre las que se destacan los aspectos relacionales. Esta dimensión es eje de anclaje de la ciudadanía a la estructura social, configurándose como un aspecto clave para afrontar y contener el impacto de las desigualdades sociales. Ante ello, se dirige la mirada a la necesidad de que el aislamiento social, la conflictividad en las relaciones interpersonales y las dificultades de acceso al apoyo social sean elementos que incorporar en el desarrollo de las políticas públicas que atiendan a las PJsSH. Las barreras a la participación social y la dificultad de acceso a los recursos de la comunidad suponen, por tanto, un eje específico de intervención y análisis, siendo necesario incorporar instrumentos que permitan medir el impacto que los procesos de intervención tienen sobre aspectos como el apoyo social; la soledad; el acceso a recursos comunitarios; o el acceso a recursos institucionales, específicamente a las instituciones de protección social, educación y empleo.

5. FINANCIACIÓN

Este estudio ha sido financiado por la Red FACIAM a través de los contratos de investigación con referencia UCM PR 452-2020 y UCM PR 175-2022.

7. CONTRIBUCIONES DE LOS AUTORES

Conceptualización (INFR y ESM); Curación de datos (INFR y ESM); Análisis formal (INFR y ESM); Adquisición de fondos (INFR y ESM); Investigación (INFR y ESM); Metodología (INFR y ESM); Administración del proyecto (INFR y ESM); Recursos (INFR y ESM); Software (INFR y ESM); Supervisión (ESM); Validación (INFR y ESM); Visualización (INFR y ESM); Redacción como borrador inicial (INFR y ESM); Redacción como revisión y edición (INFR y ESM). Los porcentajes de las contribuciones son INFR (50%) y (ESM) (50%). Todos los autores leyeron y aprobaron el manuscrito final.

Agradecimientos

Agradecimiento a la Red FACIAM

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