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Motivaciones para estudiar Trabajo Social: un estudio de caso en la Universidad de Alicante
Motivations for studying Social Work: a case study at the University of Alicante
Motivaciones para estudiar Trabajo Social: un estudio de caso en la Universidad de Alicante
Ehquidad: La Revista Internacional de Políticas de Bienestar y Trabajo Social, núm. 25, pp. 105-138, 2026
Asociación Internacional de Ciencias Sociales y Trabajo Social

Recepción: 15 Mayo 2025
Revisado: 18 Junio 2025
Preprint: 04 Octubre 2025
Aprobación: 15 Noviembre 2025
Publicación: 02 Enero 2026
Resumen: La elección de una carrera universitaria es una decisión que no solo determina el recorrido académico del estudiante, sino que también influye en sus oportunidades personales, sociales y laborales futuras. Esta investigación tiene como objetivo conocer las motivaciones que llevaron al alumnado del Grado en Trabajo Social de la Universidad de Alicante a optar por estos estudios. Para ello, se ha realizado un estudio de enfoque cuantitativo y diseño descriptivo-correlacional, con una muestra de 127 estudiantes. Los resultados muestran que la decisión está motivada por una combinación de factores intrínsecos y extrínsecos. Los primeros, como el compromiso con la justicia social, el deseo de ayudar a otras personas y la utilidad del Trabajo Social para el cambio social, son los más determinantes. Los segundos, como la diversidad de ámbitos profesionales o la estabilidad laboral, también influyen, aunque en menor medida. En conjunto, estos resultados permiten concluir que las motivaciones para estudiar Trabajo Social se relacionan principalmente con factores personales, sociales y altruistas, así como con el compromiso con la profesión, su recorrido académico y las expectativas laborales futuras.
Palabras clave: Trabajo Social, Educación Superior, Motivaciones, Expectativas, Ciencias Sociales.
Abstract: Choosing a university degree is a decision that not only determines students’ academic trajectory but also influences their future personal, social, and professional opportunities. This study aims to understand the motivations that led students in the Social Work degree program at the University of Alicante to choose these studies. To this end, a quantitative study with a descriptive-correlational design was conducted, based on a sample of 127 students. The results show that the decision was driven by a combination of intrinsic and extrinsic factors. The former—such as a commitment to social justice, the desire to help others, and the perceived value of Social Work as a tool for social change—were the most decisive. The latter—such as the diversity of professional fields and job stability—also played a role, although to a lesser extent. Overall, these findings suggest that the motivations for studying Social Work are mainly related to personal, social, and altruistic factors, as well as to a strong commitment to the profession, its academic path, and future career expectations.
Keywords: Social Work, Higher Education, Motivations, Expectations, Social Sciences.
1. INTRODUCCIÓN
La elección de estudios universitarios es una decisión importante en la vida del alumnado, afectando a su desarrollo personal, social y profesional. Es el momento donde se manifiestan sus rasgos identitarios junto a sus expectativas y motivaciones.
Comprenderlo es clave para el conocimiento de las personas y sus condicionantes estructurales y contextuales en el ámbito de la Educación Superior, el Trabajo Social y las Ciencias Sociales, y puede ser útil para proporcionar evidencias sobre las necesidades y aspiraciones de las jóvenes estudiantes, lo que puede tener implicaciones futuras en las políticas educativas y la sociedad.
En el caso del Trabajo Social, esta elección tiene características particulares debido a que es una profesión vocacional, altruista e históricamente feminizada que tiene implicaciones éticas y compromisos con la sociedad y el bienestar de las personas.
Este trabajo tiene como objetivo conocer la perspectiva de los estudiantes de Trabajo Social acerca de sus motivaciones para elegir estudiar esta carrera. En este sentido, además de explorar los motivos por los cuáles deciden estudiar Trabajo Social, se busca identificar conexiones entre estas decisiones, sus identidades y expectativas respecto al Grado.
1.1. Motivaciones para elegir estudios universitarios
La Educación Superior ha experimentado cambios notables en los últimos años a nivel estructural, institucional y pedagógico. Particularmente, el Plan de Bolonia y otros factores han sido determinantes en estos cambios (UNESCO, 2022). En este escenario, el informe de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior de la UNESCO en 1998 ya anticipaba la importancia de constituir a los estudiantes como la materia prima de la enseñanza superior, considerando sus capacidades y motivaciones (UNESCO, 1998).
En línea con esto, las decisiones del estudiantado universitario contribuyen al desarrollo de sus habilidades tanto presentes como futuras, así como de sus competencias y conocimientos avanzados (Hernández, 2021). A estos efectos, la primera decisión a la que se enfrentan al acceder a la universidad es elegir un campo de estudio; una elección que influirá en sus trayectorias académicas y profesionales (Instituto Nacional de Evaluación Educativa, 2024). En este sentido, la institución universitaria desempeña un papel clave en estas elecciones. Según Álvarez y colaboradores (2009), la universidad, en el marco del Espacio Europeo Superior (EES), debe garantizar el acceso a los estudios universitarios en cualquier momento y para todos los fines (ya sean personales, sociales o profesionales), contando con los recursos y estructuras necesarias para dar respuesta a las elecciones estudiantiles.
En todo caso, la decisión del alumnado sobre qué carrera estudiar estará determinada por sus motivaciones (Araya-Pizarro y Araya-Pizarro, 2020), lo que implica considerar una serie de factores intrínsecos y extrínsecos (García-Ripa et al., 2018; Rodríguez-Esteban y Carretero-Serrano, 2023). Estos factores aparecen en la literatura científica como actitudes, procesos, estímulos o motivos, tanto internos como externos, compartiendo entre sí similitudes y diferencias.
Conceptualmente, las motivaciones se consideran procesos internos de la persona expuesta a estímulos, internos y externos, que influyen en su conducta para hacer cambios y lograr objetivos (Chiliquinga y Flores, 2023; Cortez et al., 2020).
En este sentido, Bergmark y colaboradores (2018) afirman que los factores intrínsecos recogen aspectos relacionados con la dimensión académica como son la formación, la enseñanza, el conocimiento de la materia y la experiencia, mientras que los factores extrínsecos contemplan aspectos económicos, de estatus y laborales. Estos autores identifican de manera adicional los factores o “motivos altruistas”, aunque señalan la posibilidad de que estos motivos puedan llegar cambiar o transformar las motivaciones iniciales del/la estudiante.
Desde la perspectiva de Luque et al. (2023), los factores personales o sociales comprenden un conjunto de aspectos sociodemográficos como el género, la edad, el nivel económico, el nivel de estudios y los aspectos culturales; y los factores asociados al entorno académico o institucional la orientación vocacional y la calidad educativa.
En cambio, según la investigación de Stabile et al. (2017), los aspectos personales y sociales están directamente vinculados con la vocación del/la estudiante, es decir, con aquellos aspectos personales que surgen de sus preferencias e intereses, identidades, expectativas, así como de sus necesidades individuales, sociales y contextuales.
Por su parte, Bukuluki y colaboradores (2019), citando a Bogler y Somech (2002), clasifican estos factores contemplando tres tipos distintos: 1) instrumentales (por la utilidad que tengan); 2) académicos (relacionados con el aprendizaje y los estudios) y 3) universitarios (en referencia a la vida social en la universidad).
Como se evidencia, el estudio de los factores motivacionales que afectan en la elección de los estudios universitarios permite conocer las razones que motivaron la decisión académica del estudiante (Bukuluki et al., 2019; Marinas et al., 2016). Por consiguiente, este tema es ampliamente estudiado en numerosas investigaciones a nivel internacional de diversos ámbitos académicos (Álvarez et al., 2009; Araya-Pizarro y Araya-Pizarro, 2020; Ashari et al., 2019; Bergmark et al., 2018; Bukuluki et al., 2019; Cheng, 2019; Chiliquinga y Flores, 2023; Cortez et al., 2020; García-Ripa et al., 2018; Gorjón et al., 2022; Said-Hung et al., 2017; Marinas et al., 2016; Rodríguez-Esteban y Carretero-Serrano, 2023; Sánchez-Martín et al., 2023; Stabile et al., 2017; Sheldon y Corcoran, 2019). Sin embargo, en el ámbito del Trabajo Social en España, el interés en este tema no ha avanzado tanto, a excepción de algunos trabajos como la tesis doctoral de Segú (2015) en el País Vasco. El resto de las investigaciones se distribuyen en trabajos de fin de grado o máster. Sin embargo, aunque hay algunos antecedentes en España que estudian este tema (Palacios, 2007), la evidencia encontrada es fundamentalmente a nivel internacional.
A grandes rasgos, parte de estos trabajos buscan conocer tanto los motivos de elección del estudio universitario como la percepción del alumnado sobre la profesión, como pasa, por ejemplo, en la investigación de Bergmark y colaboradores (2018) que estudia las percepciones de estudiantes de magisterio en una universidad de Suecia. En este estudio se replantea que las motivaciones no se pueden catalogar de forma aislada, sino que representan una combinación de múltiples motivos que trascienden de la simple organización de factores intrínsecos, extrínsecos o altruistas. Sin embargo, en otros trabajos esta clasificación es útil para la identificación de las percepciones estudiantiles.
Por su parte, aunque la mayoría de estos estudios se llevan a cabo en el contexto universitario, hay otros que se desarrollan en niveles preuniversitarios (en institutos y centros de formación profesional) (Ashari et al., 2019; Rodríguez-Muñiz et al., 2018; Sánchez-Martín et al., 2023; Luque et al., 2023). Además, aunque predomina la utilización del cuestionario como la principal técnica de recogida de datos (Araya-Pizarro y Araya-Pizarro, 2020; García-Ripa et al., 2018; Said-Hung et al., 2017; Stabile et al., 2017), el uso de técnicas mixtas también se utiliza y aporta otro tipo de conocimiento que va más allá del análisis de datos objetivos categorizados, así como pasa en los trabajos de Bergmark et al. (2018) y Bukuluki et al. (2019). Además, la mayoría de estos estudios analizaron las percepciones de estudiantes de primer curso, coincidiendo con el perfil de la muestra de participantes de este trabajo.
Con respecto al factor vocacional y su relación con el altruismo y el género, en el contexto español, a partir de la investigación de García-Ripa et al. (2018) en el que participaron estudiantes de distintas áreas (Ciencias, Ingenierías, Derecho, Ciencias Sociales, Humanidades y Económicas), se considera que los principales motivos intrínsecos para elegir carrera universitaria son la búsqueda de desarrollo personal (por motivos de superación personal) y el altruismo (ayudar a los demás). De este modo, la “ayuda a los demás” es la motivación más valorada en el campo de las Ciencias Socioeducativas, Ciencias Jurídicas o Ciencias de la Salud. Por el contrario, los estudios de Económicas e Ingeniería se relacionan más con los factores extrínsecos de elección de carrera (Rodríguez-Esteban y Carretero-Serrano, 2023).
Siguiendo esta línea, de acuerdo con el estudio de Sánchez-Martín et al. (2023), llevada a cabo con estudiantes preuniversitarios de Murcia (España), las diferencias de género o estereotipos de género que se producen en los procesos de socialización determinan el comportamiento y las expectativas de los y las estudiantes, así pues, también determinan la elección de los estudios y la formación profesional. Según este estudio, las mujeres optan por ámbitos de estudios sociales y comunitarios, y los hombres por artes gráficas, siendo esto un reflejo de la brecha existente en función del género que afecta a la inserción laboral de las mujeres y a la situación de feminización de ciertas profesiones.
En el estudio de García-Ripa et al. (2018) señalan que las mujeres tienden a valorar más la superación personal y el altruismo (factores intrínsecos) y los hombres la búsqueda de prestigio y solvencia económica (factores extrínsecos). De acuerdo con esto, Franco et al. (2023) observan que, entre el alumnado preuniversitario, las mujeres son mayoría en el ámbito de la Enfermería, siendo las motivaciones más valoradas los factores prosociales y altruistas (ayudar a las personas, cultivar el potencial personal y desarrollar valores de utilidad social y personal). Asimismo, en el ámbito del Trabajo Social en España, los resultados de la investigación de Segú (2015) revelan que la vocación es uno de los factores motivacionales intrínsecos por el que se eligen estos estudios, además de por otras razones de tipo instrumental u oportunidad. En este trabajo se evidencia la dificultad de definir la profesión, así como la idealización de la misma al ser entendida como una profesión de intervención directa, social y altruista.
Por su parte, en el estudio comparativo de Bukuluki et al. (2019) también en el ámbito del Trabajo Social, no se encuentran grandes diferencias entre las opiniones de estudiantes de Trabajo Social europeos y ugandeses. El estatus que da estudiar una carrera, las expectativas y la posición sociofamiliar parecen influir en la elección de estudios universitarios. Pero los motivos más comunes son altruistas (ayudar a las personas y trabajar con ellas) y los menos comunes los motivos religiosos y políticos. Por su parte, los motivos profesionales asociados a motivos altruistas (como es la lucha contra la pobreza e injusticia) son más influyentes. Sin embargo, no se encontraron grandes diferencias en función del género, salvo que las mujeres señalan como motivos principales para estudiar una carrera el obtener un título académico. Además, los motivos altruistas parecen estar asociados a la procedencia de entornos rurales.
En línea con esto último, con respecto al perfil cultural y sociofamiliar del estudiantado, en el estudio comparativo de Cheng (2019) entre estudiantes universitarios de EE.UU. y Taiwán, se explica cómo las motivaciones intrínsecas y extrínsecas varían en función de la cultura del lugar de procedencia. De este modo, Stabile y colaboradores (2017), desde el ámbito de la Psicología, señala que los aspectos más valorados se relacionan con el contexto de pertenencia e identidad de la persona a nivel social y familiar, lo que influye en el sentimiento de logro personal, la vocación y el interés por la carrera, y en ayudar a las personas.
Con respecto a la edad, la mayoría de los estudios revisados se desarrollan en un nivel de primer curso, constituido por alumnado joven. Lo que afectaría también a los resultados y al tipo de motivaciones que tienen a la hora de elegir carrera. En este sentido, García-Ripa et al. (2018) señalan que una mayor maduración, con carácter general, influye en que se valoren más los valores intrínsecos que los extrínsecos. Según Álvarez et al. (2009), otro elemento importante es la madurez vocacional en torno al perfil profesional de la titulación que permite ser conscientes de las dificultades que podrían encontrarse al incorporase al mundo laboral.
Atendiendo a las expectativas profesionales o motivaciones laborales (extrínsecas) para elegir carrera, Ashari et al. (2019) sugieren que el interés profesional, el conocimiento y la adaptabilidad profesional se relacionan con la elección de carrera. Para Said-Hung et al. (2017), desde el ámbito de la Pedagogía, las motivaciones extrínsecas (salario y conciliación laboral), se valoran menos al no conocer la utilidad que para la práctica profesional tiene determinada la formación universitaria. En cambio, para Álvarez et al. (2009), las expectativas de futuro que tienen que ver con el desarrollo profesional y la incorporación al mundo laboral son elementos de motivación importantes a la hora de elegir carrera universitaria en el contexto del área de la Pedagogía, Psicopedagogía y Maestría, destacando la importancia de conocer los objetivos que desean alcanzar, lo que pretenden conseguir y tener las metas claras. Asimismo, en el estudio de García-Ripa et al. (2018) se señalan como principales motivos extrínsecos la búsqueda de prestigio (reconocimiento externo) y la solvencia económica (bienestar económico).
Tanto García-Ripa et al. (2018) como Rodríguez-Esteban y Carretero-Serrano (2023) coinciden en que el interés profesional y el prestigio económico son las motivaciones más valoradas por los hombres. Por un lado, el estudio de Rodríguez-Esteban y Carretero-Serrano (2023) sugiere que el interés por el tema de la profesión es el aspecto más valorado por las mujeres, relacionándose con un mejor rendimiento académico y una mayor satisfacción. De esta manera, el ámbito disciplinar o profesional podría también influir o estar asociado a estas valoraciones. Por otro lado, los motivos intrínsecos se valoran más que los extrínsecos en el campo de las Ciencias Sociales (García-Ripa et al., 2018), siendo esta valoración más alta en el caso de las mujeres (Gorjón et al., 2022).
El conjunto de estos trabajos ofrece una panorámica sobre los distintos factores que afectan en la decisión de elegir carrera universitaria. Se identifican factores como la edad, la vocación y el altruismo, el género, el perfil cultural y sociofamiliar, así como las expectativas laborales, económicas o profesionales. Por un lado, los factores motivacionales se clasifican en dos grandes grupos (intrínsecos y extrínsecos), incluyendo en algunos estudios un tercer grupo, los motivos altruistas; y, por otro lado, se agrupan por aspectos personales, sociales, instrumentales, académicos, profesionales o universitarios. De acuerdo con ello, en este trabajo se propone clasificar los factores motivacionales atendiendo a los tres primeros grupos.
1.2. Los estudios de Grado en Trabajo social en España: contexto y perfil del alumnado
Con carácter general, resulta esencial comprender el contexto de los estudios de Grado en Trabajo Social en España, su importancia dentro del sistema educativo superior como disciplina académica, y su relación con los objetivos de este trabajo.
En primer lugar, la disciplina del Trabajo Social es inseparable de su práctica. Según la definición de la Federación Internacional de Trabajadores Sociales (FITS, 2014), el Trabajo Social es tanto “una profesión basada en la práctica” como “una disciplina académica”, que busca el bienestar y el fortalecimiento de las personas, basándose en los principios de justicia social, derechos humanos, responsabilidad colectiva y respeto a la diversidad.
De este modo, el título del Trabajo Social contiene aspectos relativos tanto a su teoría como a su práctica. Como disciplina académica, según el Libro Blanco del Grado en Trabajo Social (2004) aprobado por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), el Grado en Trabajo Social se reconoce en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) desde finales del siglo XX. Desde entonces esta disciplina se fue incorporando progresivamente en España a partir de la creación del título universitario de Trabajo Social en 1980 y el establecimiento de los planes de estudios en 1983, creando el área de conocimiento “Trabajo Social y Servicios Sociales” en los años 90 (ANECA, 2004). Su transformación ha derivado en una orientación universitaria predominantemente práctica, en línea con su definición, centrada en la adquisición de habilidades y competencias profesionales, así como en las reivindicaciones y demandas de docentes, estudiantes y profesionales (Martín y de la Fuente, 2013).
A este respecto, los objetivos y competencias disciplinares del Grado en Trabajo Social están asociados a la cualificación profesional que se espera alcanzar en los estudios. La ANECA (2004) reconoce, por un lado, como objetivos generales de este Grado: facilitar la inclusión social, desafiar desigualdades e injusticias, asistir y movilizar individuos, familias, grupos y comunidades, fomentar el compromiso social, formular e implementar políticas coherentes y éticas, hacer cambios estructurales, así como trabajar por la protección de las personas y con su participación (p. 32). Y, por otro lado, como competencias generales: intervenir en las situaciones (problemas) sociales que viven las personas, participar en la formulación de las políticas sociales y contribuir a la ciudadanía activa mediante el empoderamiento y la garantía de los derechos sociales (ANECA, 2004, p. 111). Asimismo, como competencias profesionales se señalan las siguientes: trabajar, valorar y apoyar de forma conjunta a las personas, planificar, revisar, implementar y evaluar la práctica profesional, resolver situaciones de riesgo, ser responsable y demostrar competencia profesional (ANECA, 2004, pp. 111-112).
En segundo lugar, el acceso a los estudios de Grado en Trabajo Social está regulado por el marco europeo y las instituciones de Educación Superior. La ANECA (2004) reconoce una relación entre el compromiso social y el carácter vocacional en el acceso a estos estudios, atendiendo a la motivación del/la estudiante para elegir estudiar esta carrera y a la importancia de tener experiencia o no en actividades de voluntariado social o en actividades laborales del ámbito social.
En una profesión como es el Trabajo Social, la vocación ha sido un elemento central en los orígenes y la evolución de esta disciplina, afectando ello en la elección profesional y en su práctica (Pérez y Rubio, 2025). Según Pérez y Rubio (2025) y el “Informe diagnóstico sobre la plantilla participante: Protocolo para la igualdad de las personas trabajadoras” del Consejo General del Trabajo Social [CGTS], (2021), la vocación parece estar vinculada tanto al género como a la ética profesional. Esta relación se enmarca en los valores que sustentan la disciplina, de acuerdo con el Código Deontológico del Trabajo Social (CGTS, 2012). Siguiendo estos estudios, la elección de estudiar Trabajo Social para las mujeres podría considerarse como parte de una motivación intrínseca vocacional, un compromiso o una imposición social, ya que las mujeres tienden a elegir carreras enfocadas en el cuidado y la atención a las personas, alineándose con el altruismo. Ello está asociado a las expectativas sociofamiliares, siendo un factor determinante para la selección de esta profesión a lo largo de los años. Sin embargo, aunque la mayoría de las trabajadoras sociales en España son mujeres, el acceso a puestos de gestión y dirección, así como una mejor remuneración y promoción en el trabajo, es más habitual en trabajadores sociales hombres que en mujeres, lo que supone una desigualdad salarial y laboral en la profesión (CGTS, 2021).
Por su parte, según el informe del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU) en referencia al perfil socioeconómico del estudiantado universitario en España en 2024, la variable que más influye a la hora de elegir carrera universitaria es la nota de admisión, seguida del sexo y el perfil familiar (MICIU, 2024). Esto se caracteriza de la siguiente forma (pp. 17-18): (1) el perfil familiar (según ocupación y nivel de estudio de progenitores) influye en la elección de carrera de forma desigual (2) los y las estudiantes con perfiles familiares medios y bajos, predominan en Ciencias Sociales y Humanidades, con mayoría de estudiantes alumnas mujeres; (3) en provincias con menos oferta educativa, el 60% se traslada a estudiar y el 47% recibe becas, aunque quienes se trasladan tienen un perfil familiar más alto; y (4) la percepción de becas estimula la motivación y el rendimiento académico, pero no influye en la elección de estudios. Por ende, existe una relación entre el compromiso y la vocación, y el impacto de los factores personales, sociales y económicos en la elección de carrera universitaria.
A nivel nacional, según el informe CYD 2024 (Fundación CYD, 2024), en el curso 2022-2023 el número de estudiantes matriculados en las universidades españolas en estudios de grado ascendía a 1.343.736, un 0,8% más que el curso anterior. Por género, el porcentaje de mujeres representaba el 56,8%, siendo superior en 1.7 puntos en España que en la UE. Por nacionalidad, el 6,2% era de nacionalidad extranjera. Por edad, la mayoría comprende edades entre 18 y 21 años (51,4%). Por ámbitos de estudio, el 14,5% se matriculó en estudios de Salud y Servicios Sociales, el segundo dato más alto, y le sigue con un 13,1% Ciencias Sociales. Las mujeres están más representadas en áreas como Educación, Salud y Servicios Sociales, y en Ciencias Sociales. El porcentaje de mujeres matriculadas en estudios de Salud y Servicios Sociales es el 72,8% y Ciencias Sociales (64,2%). Más del 75% es el porcentaje de mujeres matriculadas en Trabajo Social entre otros ámbitos de estudio (como Enseñanza Infantil, Enfermería, Psicología, entre otros).
A nivel autonómico, el número de estudiantes matriculados en estas ramas sigue aumentando en la Comunidad Valenciana. Según las estadísticas proporcionadas por la Generalitat Valenciana (2024) en el curso 2023-2024, en la Comunidad Valenciana se matricularon 56.406 (41,35%) estudiantes en la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas, de los 136.402 matriculados totales, predominando las mujeres 78.471 (57,53%) frente a los hombres 57.931 (42,47%). En España, el total de matriculados fue de 1.378.824, entre los cuales 785.417 (56,60%) son mujeres y 593.407 (42,75%) hombres. Por rango de edad, los matriculados hasta 21 años fueron predominantes: 83.767 (61,41%) en la Comunidad Valenciana y 763.247 (55,35%) en España (Generalitat Valenciana, 2024).
A nivel local, en el Grado en Trabajo Social, particularmente, según cifras de la Universidad de Alicante (2024) en febrero de 2024, el número de estudiantes matriculados/as en el Grado en Trabajo Social en los últimos cuatro cursos ha disminuido significativamente de 694 (3,13%) a 630 (2,88%). Sin embargo, siguen siendo más mujeres matriculadas que hombres. En el curso 2020-2021 se matricularon 694 (3,13%) estudiantes en Trabajo Social de un total de 22.196, entre los cuales 589 (4,53%) eran mujeres, de un total de 12.990 personas. En el último curso 2023-2024, de un total de 21.885 matriculados en la universidad, 630 (2,88%) se matricularon en Trabajo Social, de las cuales 542 (4,15%) eran mujeres, de un total de 13.036.
En tercer lugar y como síntesis, en relación con los objetivos de este trabajo, cabe señalar que la elección de la carrera de Trabajo Social responde a principios que promueven la justicia social, la dignidad humana y el bienestar de las personas que están en conexión con la elección de estudios y la práctica profesional. A diferencia de otras áreas de conocimiento, el compromiso del Trabajo Social con el bienestar social y la mejora de las condiciones de vida de las personas hace que conocer las motivaciones que influyen en la decisión de estudiar esta carrera se asocien con los aspectos motivacionales descritos en el apartado anterior.
2. TIPO DE INVESTIGACIÓN
2.1 Justificación, objetivo y preguntas de investigación
Elegir carrera universitaria predefine un itinerario académico, al tiempo que supone el primer paso de un proyecto vital para el alumnado. En Trabajo Social, conocer las razones que impulsan esa elección permite entender las bases de su compromiso inicial con los valores de la profesión. La literatura existente en España, sin embargo, es escasa. Este vacío demanda evidencia actualizada que permita comprender mejor qué moviliza al alumnado hacia esta disciplina, así como qué expectativas proyecta sobre su futura trayectoria académica.
El objetivo principal de este trabajo, por ende, es caracterizar las principales motivaciones que están tras la elección del Grado en Trabajo Social y su relación con distintas variables sociodemográficas del alumnado, así como conocer las expectativas formativas del alumnado.
De este objetivo derivan las siguientes preguntas de investigación: ¿Cuáles son las principales motivaciones -de tipo intrínseco y/o extrínseco- por las que el alumnado elige estudiar Trabajo Social? ¿Cómo se relacionan entre sí esas motivaciones? ¿Existen diferencias en función de las características sociodemográficas del alumnado? ¿Qué expectativas formativas tiene el alumnado sobre el Trabajo Social?
2.2. Enfoque y técnica
El estudio adoptó un diseño cuantitativo, transversal y de alcance descriptivo-correlacional. Este tipo de diseño permite caracterizar las motivaciones del alumnado en un momento determinado, así como explorar posibles asociaciones con variables sociodemográficas, sin pretender establecer relaciones causales (Fortune y Reid, 1999; Hernández et al., 2006; Unrau et al., 2005).
La técnica de recogida de datos fue un cuestionario autoadministrado, distribuido en formato digital mediante un código QR proyectado en el aula el 28 de noviembre de 2023, en el marco de la asignatura “Fundamentos del Trabajo Social”, asignatura obligatoria de primer curso del Grado en Trabajo Social de la Universidad de Alicante.
El cuestionario fue diseñado ad hoc en base a la literatura científica. En concreto, se realizó una búsqueda temática por bases de datos oficiales (SCOPUS, WOS, Dialnet y Google Académico). Se utilizó el gestor bibliográfico Refworks. Se incluyeron estudios recientes -principalmente de los últimos diez años- publicados en español o inglés, a nivel nacional e internacional. Para definir las expectativas en cuanto a los niveles de intervención, las áreas de desempeño profesional y los colectivos de interés, se tomó como referencia principal el Libro Blanco del Grado en Trabajo Social (ANECA, 2004). Para la pregunta sobre la competencia que el alumnado considera más importante adquirir durante sus estudios, se tomó como referencia el Catálogo de Competencias Transversales de la Universidad del País Vasco (Uranga et al., 2019).
El cuestionario constaba de 19 preguntas, con variables nominales, ordinales y de escala. Se organizaba en tres grandes bloques: (a) información biográfica; (b) motivaciones para estudiar Trabajo Social; y (c) expectativas sobre los estudios de Trabajo Social. El tiempo estimado de respuesta osciló entre 10 y 15 minutos.
Tres investigadores del área de Trabajo Social y Ciencias Sociales revisaron el contenido del cuestionario. Evaluaron claridad, pertinencia y coherencia de los ítems. A partir de sus observaciones, se ajustó la redacción a fin de facilitar una mejor comprensión.
La fiabilidad de la escala de motivaciones se evaluó mediante el coeficiente Alfa de Cronbach, obteniéndose un valor de α=0,66. Según Hinton et al. (2004), valores entre 0,50 y 0,70 corresponden a una consistencia interna moderada, por lo que el instrumento puede considerarse aceptable para el propósito de este trabajo.
La participación del alumnado fue completamente voluntaria. Antes de acceder al cuestionario, se explicó el objetivo y alcance del estudio. Solo accedió al cuestionario el alumnado que otorgó su consentimiento. Y en todo momento se garantizó el anonimato de las respuestas y la confidencialidad de los datos.
2.3. Muestra
La población estuvo compuesta por alumnado matriculado en el primer curso del Grado en Trabajo Social de la Universidad de Alicante durante el curso académico 2023-2024. Se utilizó un muestreo no probabilístico por conveniencia dada la accesibilidad a dicha población por parte del equipo investigador.
Los criterios de inclusión fueron tres: (a) estar matriculado/a en primer curso del Grado en Trabajo Social; (b) aceptar participar mediante el consentimiento informado; y (c) completar el cuestionario.
La muestra estuvo conformada por 135 estudiantes. De éstos, 127 aceptaron participar en el estudio. Por tanto, la muestra efectiva fue de 127 estudiantes (94,07% de tasa de participación), cuyo perfil se encuentra detallado en la Tabla 1.
El alumnado participante fue mayormente de género femenino (86,61%), con edades comprendidas entre los 17 y 37 años (Media=19,55; DT=3,60), y de nacionalidad española (93,70%). En cuanto a su municipio de residencia antes de iniciar los estudios universitarios, procedía de distintas localidades, fundamentalmente ubicadas en la provincia de Alicante. Al respecto, la mitad (50,39%) señaló que su lugar de residencia influyó en su decisión de estudiar Trabajo Social.
La mayoría del alumnado afirmó ser el primer miembro de su familia en estudiar Trabajo Social (89,76%), mientras que menos de la mitad aseguró ser el primer miembro de su familia en acceder a la universidad (43,31%). El 58,27% señaló que Trabajo Social fue su primera opción de estudios, mientras que para el 41,73% lo fueron titulaciones como Psicología, Enfermería, Derecho o Magisterio, entre otras.
La principal vía de acceso a la universidad fue la prueba para estudiantes de Bachillerato (78,74%), seguida por los estudios de Formación Profesional (16,54%).
En cuanto a su situación laboral, la mayoría solo estudiaba (67,72%), mientras que un porcentaje significativamente inferior compaginaba estudios y trabajo sin contrato (18,11%). Por otro lado, más de la mitad (51,97%) indicó no participar en actividades de voluntariado.
En cuanto las creencias religiosas, existe una amplia heterogeneidad de respuestas: un tercio se declaró creyente (29,92%), otro tercio ateo/a (27,56%) y un 18,90% indiferente. Una minoría se identificó como no creyente (13,39%) y un 10,24% como agnóstico.
Por último, con respecto al posicionamiento político, la mayoría se posiciona en el espectro ideológico de izquierda a centro-izquierda (valores 1 a 5), con una media de 4,21 (DT=1,89). La opción más frecuente fue el 5 (23,62%), seguido del 3 (22,05%) y el 4 (17,32%). Estos valores se representan en la Figura 1.
2.4 Análisis de resultados
El análisis de datos fue univariado y bivariado, utilizando el software Statistical Package for Social Sciences (SPSS) v. 25. Se analizaron frecuencias absolutas y relativas para describir las características del alumnado participante y sus expectativas sobre el Trabajo Social. Asimismo, se utilizaron estadísticos de tendencia central y dispersión (media, mediana, desviación estándar y rango) para describir sus motivaciones para estudiar Trabajo Social. Las asociaciones entre las variables sociodemográficas y las motivaciones fueron analizadas mediante las pruebas de Kruskal-Wallis, Mann-Whitney y el coeficiente de correlación de Spearman. Asimismo, las asociaciones entre motivaciones fueron analizadas mediante este mismo coeficiente.
Dado el número de pruebas realizadas, se aplicó un ajuste mediante la corrección de Holm-Bonferroni. Aunque varias asociaciones mostraron una significación estadística inicial (p<0,05), esta no se mantuvo tras aplicar el ajuste, por lo que los resultados, en este sentido, han de considerarse como tendencias observadas y no como evidencias concluyentes.
3. RESULTADOS
3.1. Motivaciones para estudiar Trabajo Social
Siguiendo el marco teórico expuesto, se han organizado las motivaciones para estudiar Trabajo Social (véase Tabla 2) en factores intrínsecos y extrínsecos a la hora de presentar los resultados. Por una parte, los primeros se dividen en elementos internos, como el compromiso social o el desarrollo personal y profesional. Por otra, los segundos comprenden elementos externos, como el entorno social o económico.
1. Factores intrínsecos. En primer lugar, la mayoría del alumnado ha estado de acuerdo con que la formación en Trabajo Social es fundamental para abordar las necesidades y los problemas sociales contemporáneos (MD=4,43; DT=0,84). En segundo lugar, ha reconocido su motivación por ser un/a agente de cambio, liderando iniciativas que promuevan mejoras en la sociedad (MD=4,21; DT=1,03). En tercer lugar, ha confirmado su compromiso con la promoción de la justicia social, la defensa de los derechos humanos, el fomento de la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad (MD=4,13; DT=1,09), así como su deseo de ayudar a mejorar la vida de otras personas (MD=4,07; DT=1,03). Por último, la decisión de estudiar Trabajo Social también ha estado motivada por la percepción de que estos estudios le resultarán gratificantes y permitirán el crecimiento personal (MD=3,75; DT=1,17).
2. Factores extrínsecos. La diversidad de áreas profesionales y ámbitos de desempeño del Trabajo Social (como organismos internacionales, administración pública, universidades, ONGs o empresas) ha sido la motivación principal (MD=3,00; DT=1,32). Por otro lado, la estabilidad laboral y económica que ofrece el Trabajo Social también ha jugado un papel importante (MD=2,86; DT=1,32). Por último, la percepción de que el Trabajo Social pueda ser una titulación menos exigente que otras ha sido considerada la motivación menos influyente de todas (MD=2,03; DT=1,19).
Según el género, el compromiso con la justicia social (H=6,339; p<0,05) y la percepción de menor exigencia (H=7,501; p<0,05) mostraron diferencias en las respuestas. En ambos casos, el alumnado que se identificó como de género femenino tendió a puntuar más alto en el compromiso con la justicia social y más bajo en la percepción de menor exigencia.
En relación con la edad, se identificaron asociaciones positivas con el compromiso con la justicia social (rho=,202; p<0,05) y con el interés por la diversidad de áreas profesionales (rho=,213; p<0,05), así como una asociación negativa con la percepción de menor exigencia académica (rho=–,285; p<0,05).
Según la preferencia inicial de estudios, se observaron diferencias en el deseo de ayudar (U=2427,5; p<0,05), el compromiso con la justicia social (U=2555,0; p<0,05) y la percepción de menor exigencia (U=1504,0; p<0,05). El alumnado que eligió Trabajo Social como primera opción tendió a puntuar más alto en los dos primeros factores y más bajo en el último.
También se encontraron diferencias en la percepción de menor exigencia (H=9,86; p<0,05) y en la diversidad de áreas profesionales (H=9,54; p<0,05) según la vía de acceso a la universidad. En particular, el alumnado proveniente de Formación Profesional puntuó más bajo en percepción de menor exigencia y más alto en diversidad profesional.
En función de la situación laboral, también se observaron diferencias en la percepción de menor exigencia (H=10,41; p<0,05), con mayor puntuación entre quienes no compaginaban sus estudios con un empleo.
Respecto a las creencias religiosas, se observaron diferencias en la motivación vinculada al crecimiento personal (H=9,65; p<0,05), con mayores puntuaciones entre el alumnado creyente practicante.
La ideología política también mostró una asociación con la motivación relacionada con la estabilidad laboral y económica (rho=0,176; p<0,05), siendo esta más valorada cuanto mayor era la cercanía a posiciones conservadoras.
En cambio, no se observaron diferencias asociadas a la nacionalidad ni a la participación en actividades de voluntariado.
Por otro lado, la Tabla 3 recoge relaciones moderadas entre distintas motivaciones. Destacan las asociaciones entre el deseo de ayudar y el compromiso con la justicia social (rho=0,52; p<0,05), entre el crecimiento personal y ser agente de cambio (rho=0,55; p<0,05), así como entre la utilidad del Trabajo Social para el progreso social y ser agente de cambio (rho=0,52; p<0,05).
3.2 Expectativas sobre los estudios de Trabajo Social
A pesar de encontrarse todavía cursando el primer año de la titulación, el alumnado ha indicado que su percepción sobre el Trabajo Social ha cambiado significativamente desde el inicio de sus estudios (MD=3,67; DT=1,12).
El nivel de intervención más interesante para el alumnado ha sido, en primer lugar, el “Trabajo Social con Personas” (46,46%); en segundo lugar, el “Trabajo Social con Familias” (31,50%); en tercer lugar, el “Trabajo Social con Grupos” (10,24%); en cuarto lugar, el “Trabajo Social con Organizaciones” (7,87%); y, por último, el “Trabajo Social con Comunidades” (3,94%).
En cuanto los ámbitos de desempeño profesional, “Servicios Sociales” ha resultado el más atractivo para el alumnado (30,71%), seguido por “Justicia” (27,56%), “Educación” (18,90%), “Salud” (14,96%), “Docencia e Investigación” (5,51%), “Vivienda” (1,57%) y “Empresa” (0,79%).
En cuanto a los colectivos de intervención, se ha observado un notable interés por parte del alumnado en trabajar con la “Infancia y Adolescencia” (75,59%), seguido de con “Personas con problemas de Adicción” (42,52%). Otros colectivos por grado de interés han sido: la “Juventud” (37,01%) y las “Mujeres” (33,86%), seguidos de las “Personas Mayores” y las “Personas con Diversidad Funcional” (ambos con 26,77%). Por el contrario, las “Personas Migrantes” (17,32%), las “Personas Sin Hogar” (15,75%), las “Personas LGTBI” (14,95%) y las “Minorías Étnicas” (9,45%) han despertado un interés menor.
Respecto a la competencia transversal que el alumnado considera más importante adquirir durante sus estudios, se ha obtenido que:
1) En primer lugar, el “pensamiento crítico” con un 32,28%, esto es, cuestionar, analizar, interpretar, sintetizar, valorar y emitir juicios razonados para comprender situaciones complejas y tomar decisiones efectivas.
2) En segundo lugar, la “ética y responsabilidad profesional” con un 26,77%, esto es, actuar de manera ética y honesta, de acuerdo con el marco legal y el código deontológico que regulan la profesión, así como mantener altos estándares de calidad.
3) En tercer lugar, el “compromiso social” con un 14,96%, esto es, actuar de manera empática y responsable frente a desafíos sociales, ambientales y económicos en distintos niveles.
4) En cuarto lugar, la “innovación y emprendizaje” con un 8,66%, esto es, generar, adaptar y aplicar ideas para resolver necesidades, manejando la incertidumbre y mostrando iniciativa, liderazgo y creatividad.
5) En quinto lugar, el “trabajo en equipo” con un 7,87%, esto es, trabajar eficazmente en equipo, colaborando activamente con otras personas para alcanzar objetivos compartidos.
6) En sexto lugar, la “comunicación y plurilingüismo” con un 3,94%, esto es, comprender conceptos e ideas y expresarlas de forma clara, en un contexto inclusivo y diverso.
7) En séptimo lugar, la “autonomía y autorregulación” con un 3,15%, esto es, ser consciente de lo que sé y no sé, de cómo aprendo y de cómo me aseguro de alcanzar mis objetivos personales.
8) Por último, la “gestión de la información y ciudadanía digital” con un 2,36%, esto es, manejar fuentes de información con una actitud crítica y responsable que garantice la fiabilidad y seguridad del tratamiento de la información.
4. DISCUSIÓN
La decisión de elegir carrera universitaria es un factor determinante para la vida de todo estudiante. Desde los estudios previos a los superiores hasta la entrada a la universidad en su primer año, se van reconociendo una serie de factores que guían estas decisiones y marcan el futuro académico y profesional del alumnado joven. Los factores que motivan estas decisiones tienen una parte identitaria que podría ser consciente y otra circunstancial o de contexto.
Podemos apreciar que la elección de estudiar Trabajo Social de nuestros estudiantes está motivada tanto por características personales y sociales del alumnado como por características de la titulación, tales como su contenido, niveles y ámbitos de desempeño (Rodríguez-Esteban y Carretero-Serrano, 2023). La decisión, por tanto, está motivada por un conjunto de variables sociales (Luque et al., 2023), que, en el caso de este trabajo, perfilan un tipo de alumnado joven, mayormente femenino y con una clara tendencia hacia la participación en actividades altruistas, tal y como sucede en otros casos en el campo de las Ciencias Sociales y Humanidades (García-Ripa et al., 2018), o en titulaciones ligadas al cuidado y la protección de las personas, como Enfermería, Medicina o Psicología, entre otras (Franco et al., 2023; Pérez-Ciordia et al., 2022). En este sentido, las variables más representadas en los resultados de este estudio son: el deseo de ayudar, el compromiso con la justicia social, la búsqueda de crecimiento personal y ser agente de cambio. Según los valores y principios del Trabajo Social, ello se alinea con el mandato profesional y disciplinar que guía esta disciplina (CGTS, 2012).
Con respecto a la pregunta de si los motivos intrínsecos son preferentes a la hora de elegir carrera frente a los extrínsecos, esto podría llegar a generar ciertas discrepancias en su respuesta, ya que, de acuerdo con los resultados de otros estudios similares, todo dependerá desde dónde se haga esta pregunta. A este respecto, el desarrollo de esta investigación nos ha ayudado a entender que las diferencias observadas dependen de una tipología de factores relacionados con la persona y el contexto, y no de aspectos aislados.
En este sentido, es pertinente preguntarse si estas tipologías ya existentes son suficientes para conocer la complejidad que engloba las motivaciones estudiantiles a la hora de elegir carrera universitaria o deberíamos considerar otros enfoques que sean más integrales.
Particularmente, estudios previos, al igual que sucede en los resultados de este trabajo, tienden a señalar que los factores intrínsecos se encuentran más presentes en carreras del ámbito social. Además, se suelen relacionar o vienen determinados en gran medida por motivos altruistas, aspecto a considerar en adelante. Por ejemplo, como sucede en las investigaciones de Stabile et al. (2017), en el ámbito de la Psicología, y de Segú (2015) y Bukuluki et al. (2019), en el ámbito del Trabajo Social, el alumnado prioriza en su elección los factores intrínsecos respecto a los extrínsecos. Estos factores, como la vocación y el interés por esta carrera, se relacionan con la identidad personal, aspecto que está ligado al deseo de logro personal y al interés por ayudar a los demás, lo que incluye el abordaje de las necesidades y problemas sociales contemporáneos, liderar iniciativas de cambio social, promover la justicia social, defender los derechos humanos, fomentar la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad, así como ayudar a mejorar la vida de las personas. Ello, además, lo confirman Bergmark et al. (2018), al describir que estos factores se relacionan con motivaciones o actitudes altruistas, es decir, de ayuda a los demás.
No obstante, los motivos altruistas en este tipo de carreras también se encuentran relacionados con otras motivaciones externas. Por lo tanto, en este caso es difícil separar los aspectos prosociales de los personales (vocacionales) y contextuales o del entorno (familiares, culturales…). Con respecto a los factores extrínsecos en el ámbito del Trabajo Social, el interés por el desarrollo profesional está ligado con la consecución de logros sociales y el crecimiento personal y social en las distintas áreas profesionales y ámbitos de desempeño del Trabajo Social. Por su parte, la estabilidad laboral y económica también es importante para el alumnado, aunque en menor medida. Las expectativas profesionales o motivaciones laborales para elegir esta carrera se relacionan con la incorporación al mundo laboral (Álvarez et al., 2009), apreciándose, por ejemplo, en la importancia que se le otorga a competencias como el pensamiento crítico, la ética y responsabilidad profesional, y el compromiso social.
Por lo tanto, aunque se observa que la decisión de estudiar Trabajo Social está motivada por el entorno de la persona (familia o amistades), se le da más relevancia a su interés y vocación, aunque esto guarde también relación con dicho entorno.
Además, en este estudio, el hecho de que el alumnado sea predominantemente joven sugiere que sus motivaciones podrían estar moldeadas por su nivel de madurez vocacional (Álvarez et al., 2009), así como por su conocimiento y experiencia previa sobre el Trabajo Social. Ello afianza la idea de que el contexto y el ámbito de estudio resultan determinantes.
Por su parte, el género en Trabajo Social es un aspecto remarcable a la vez de relevante para esta investigación. Tanto el número de mujeres participantes en este trabajo como el número de mujeres matriculadas en las asignaturas de primer curso son aspectos considerables a tener en cuenta. En este sentido, se evidencia que el género es un indicador a tener en cuenta y necesario en el estudio de las motivaciones para elegir estudiar Trabajo Social. En coherencia con el trabajo de Sánchez-Martín et al. (2023), el género constituye un factor relevante en la elección del Trabajo Social, como evidencia el predominio de las mujeres en la muestra y en la distribución por género en el Grado en Trabajo Social de la Universidad de Alicante. Este predominio femenino podría estar a su vez vinculado al interés por aspectos de la profesión como la superación personal o la participación en actividades altruistas, aspectos que autores como García-Ripa et al. (2018) o Rodríguez-Esteban y Carretero-Serrano (2023) identifican como particularmente valorados por las mujeres.
Sin embargo, podría no ser una cuestión particularmente de género, sino más bien contextual o cultural. Si bien, Bukuluki et al. (2019) sostienen que el género no influye significativamente en la decisión de estudiar Trabajo Social, por lo que este aspecto podría ser más o menos significativo según el contexto sociocultural. Donde los resultados sí coinciden con estos autores es en la influencia de los motivos religiosos y políticos, aunque, en este caso, su impacto es limitado. Lo que sí es cierto es que, en España, el número de mujeres matriculadas en estudios de índole social, como pasa en Trabajo Social, es mayor que el de hombres. Esto se evidencia en los informes de 2024 a nivel estatal, autonómico y local (Fundación CYD, 2024; Generalitat Valenciana, 2024; Universidad de Alicante, 2024).
5. CONCLUSIONES
En conclusión, aunque en la elección de estudiar Trabajo Social intervienen tanto motivaciones intrínsecas como extrínsecas, las primeras son claramente predominantes en el ámbito del Trabajo Social. Más allá de un título profesional que le permita acceder al mercado laboral y mantenerse en él con dignidad, el alumnado de Trabajo Social aspira a realizar cambios en su propia vida y en la sociedad en general. Sin embargo, sería conveniente abordar cómo las estructuras de poder y las políticas educativas se manifiestan en la Educación Superior y como algunas carreras tienden a reforzar estas estructuras, además de como las expectativas sociales y culturales condicionan también las elecciones estudiantiles. Un enfoque que integre todas estas partes podría responder a estas cuestiones, proporcionando una perspectiva más completa y realista.
Algunas de las principales conclusiones sostienen, por un lado, que elegir estudiar Trabajo Social no se explica con un único factor; por otro lado, que las motivaciones para estudiar Trabajo Social se alienan directamente con los valores y principios de la profesión. Además, es indispensable considerar el contexto, la edad y el género, pues son factores clave en este estudio.
Por último, es necesario reconocer las limitaciones de esta investigación. El estudio se centra en el alumnado del Grado en Trabajo Social de la Universidad de Alicante, lo que, en futuras investigaciones, podría resultar de interés incluir a estudiantes de otras universidades, tanto a nivel nacional como internacional, a fin de obtener una perspectiva más amplia. Además, en cuanto a la variable género se genera una limitación importante que está relacionada con el perfil del alumnado que estudia esta carrera, ¿cómo conocer la diferencia de percepción entre hombres y mujeres, si la mayoría que elige estudiar Trabajo Social son mujeres? De esta forma, en investigaciones posteriores, convendría considerar la muestra de participantes en niveles de estudios preuniversitarios (bachiller y formación profesional) para abordar ambos perfiles de género y aclarar esta cuestión.
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